A ti que olvidaste la dicha de verte al espejo y sonreír, por un amor que en silencio sin palabras se fue.
O que su llama en brazos ajenos se apago.
Deseo darte sólo lo poco que tengo para dar y un poco también de lo que soy para que no dejes de pensar.
Que eres importante como un sueño que flota en la inmensidad del tiempo y la distancia, ahora te atrape entre mis letras como inspiración de lo vivido, debes creer en ti tanto o más de lo que yo creo en ti.
Porque no es tú sonrisa una simple casualidad, tú sonrisa posee una esencia que puede conjugarse con el brillo de tú mirada. No seas egoísta y compártela.
Que nadie te la robe, que nadie la opaque con el llanto de las decepciones.
El amor es dicha, no dolor, mucho menos soledad.
Abre tú pecho al sentir de un nuevo día, y dale la oportunidad a la esperanza de levantarse junto a ti una vez más.
Y deja bajo tus sábanas lo que tenia que irse.
Es mejor llorar un río y aprender en el a nadar, que crear océanos de tristeza donde nadie te alcance para poderte rescatar.
A ti, que tus fuerzas has perdido en besos robados por el destino.
A ti, que dudas en levantarte para luchar, te regalo una promesa.
La promesa de que algo nuevo y mejor vendrá, para demostrarte que mis palabras no son sólo polvo al viento que se va.
No llores por promesas incumplidas que sabias que tendrían un final.
Mejor sonríe, porque es muy posible que haya alguien en algún lugar de este mundo que le inspire tú bondad.