Una pregunta quedó en el aire: ¿Es posible conocer a alguien que sea capaz de leer el destino en el fondo de una taza de café? Yo no he conocido alguno. ¿Y usted, mirada iluminada? La verdad, a veces creo que sería interesante. Sobre todo para anticiparnos a ciertos eventos. Hay que reconocer, sin embargo, que resulta más estimulante forjarse un destino en medio de la incertidumbre.
Hermosa y gentil mujer; todas las mañanas, instantes previos a la salida del sol, me dispongo a tomarme una taza de café. No soy capaz de leer el fondo de la taza. En cada sorbo, va implícito mi deseo ferviente de vivir. ¿Qué significa vivir para mí, su (a partir de hoy), fiel servidor? Proyectar mi luz interior hacia el conocimiento y el amor.
Busco, una vez que se apague mi luz interior, haber dejado en este mundo un poco de mi saber, de sabiduría. Alguna palabra que signifique y dignifique, al menos, la vida de un ser humano que me haya leído. Busco también que quede en esta vida terrenal, un poco de mi inmensa capacidad de amar. Eso es lo que me predispone a vivir un bello amanecer. Ver la luz del sol.
Por cierto, espero algún día tener la dicha de ver la luz de su mirada. Ello me ayudará a estimular mi propia luz interior: mi sabiduría y mi amor. A propósito, en esta etapa de mi vida considero oportuno hacer algunos pequeños ajustes. Me explico en los siguientes párrafos. Espero no resulten demasiado largas las cartas que le estoy escribiendo y enviando.
En lo que concierne a la tarea del ejercicio del saber, me concentraré en plasmar en libros toda mi actividad reflexiva, al final del día, no soy un ser eterno. Todas las notas, bosquejos y artículos; todo ello lo ordenaré y plasmaré en un producto final: libros. El trabajo arduo ya está hecho. El contenido ahí está. Solo hay que darle forma en libros.
Sobre el tema del amor, las cosas cambiarán también. El comportamiento será contrario al tema del saber, que será más proactivo. En el caso del amor, será sutilmente más reactivo. (Me refiero al amor en el mejor sentido). Quiero decir con esto que modularé la intensidad y capacidad de entrega de amor hacia mis semejantes. Será mi edad y/o las constantes decepciones lo que me hace precavido.
Hay algo que debe saber. Soy un ser humano que se entrega de manera total a las causas del saber y amor. Ambas cosas, en esta etapa de mi vida deben encausarse. Debo dejar de filosofar y producir libros. Debo dejar de amar intensamente, hacerlo con prudencia. En ambos casos, debe reinar en mí un espíritu contemplativo. Es mi humilde opinión.
Tomarme una taza de café. No preocuparme por ver el fondo de la taza (sea para cerciorarme si se me ha terminado ese líquido que es un elixir de la vida, o para intentar leer mi destino), solo beber y, algún día; verle a usted los ojos con el inmenso respeto que me merece; en un estado de redención. Sin duda alguna será un epílogo de mi vida.
Sea feliz, viva intensamente. Sonría. La vida lo merece. Usted lo necesita. Dese a sí misma lo mejor. Entregue a los demás un poco de esa inmensa alegría de vivir. Demuéstrese a sí misma que es una guerrera. Que no solo vence obstáculos, sino que aprende de ellos. Que jamás, por nada del mundo, se apague la luz en sus ojos. Es mi oración diaria. Amén.