"La vida es una extraña mezcla de azar, destino y carácter" -Wilhelm Dilthey
El era el agua. Ella la aceite. Distintos por donde sea que les vean.
Uno se cansa de fingir ser quien no es, solo para agradar a ciertas personas, que uno cree que son importantes, sin darnos cuenta que no aportan nada beneficioso en nuestra vida; luego de un gran desamor, donde el agua entrego todo lo que tenía, no material, sino de sí mismo y fue lastimado. Pasa el tiempo suficiente para que pueda superarlo.

Ella era extravagante, no en el sentido forzado, sino que era así porque sí. ¿Nació aceite quizá? No le intereso, ni a ella, ni a nadie. Porque ella no buscaba aprobación de nadie, pero no era feliz. Quizá porque nadie la entendía, nadie sabía que era difícil ser aceite en un mundo de jugos artificiales
El mundo estaba conformado de puros hipócritas, jugos artificiales.
El agua no era ni por poco puro, ni trataba de serlo. Pero nunca quiso ser como los demás, ser igual a todos. El no iba a perder su originalidad, pero estaba solo, nadie lo apoyaba. Y eso no es bueno para tanta genialidad acumulada, pero sin apoyo.
Por coincidencia de esta bella vida, se encontraron el aceite y el agua. De lejos sonaba el: “Ustedes nunca mezclaran” por mera lógica, pero a ninguno se dio cuenta que ya se habían mezclado, rompiendo todo sistema.
El aceite entendía y comprendía al agua, lo aceptaba como era y el agua se sentía completo por primera vez. El agua nunca la tacho a el aceite, nunca la acuso por su pasado o por su extravagancia, sino que la apoyo incondicionalmente.
Y así fue como el agua y el aceite sí pudieron mezclarse, a pesar de es inmensa diferencia que para muchos debería separarlos, pero a ellos eso lo unía mas y más.
EL AMOR NO SE TRATA DE ENTENDER, SINO DE ACEPTAR, APOYAR Y AMAR INCONDICIONALMENTE, ESO ES AMOR.
Gracias por leerme, si pueden comentar algo que mejorar estaré muy agradecido. Hasta la proxima...