Décimas sedientas /
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Décimas sedientas
I
Salí un día a pasear,
Aunque no lo creas tú
A una cerveza libar,
Pero no pude pagar,
Mi bolsa llegó a su fin.
No tenía ni un Steem,
Bien vacío el monedero,
Steempower casi en cero,
Reputación de aserrín.
II
Al cardumen yo me fui,
para ver quién me prestaba.
El Henry Lezama estaba
con cara de chirulí.
Le dije: “Mírame a mí,
compadécete, negrito,
bríndame, vale, un palito
que tengo el gañote seco”.
“No seas falta de respeto”,
me dijo de un solo grito.
III
Mi mirada se desgrana
cuando miro la cerveza,
que tenía allá en la mesa,
mi amiga Cabrera, Adriana.
Como la pienso mi pana,
mi garganta se hizo agüita,
“Seguro que ella ahorita
me brinda una congelada”,
pero la muy desgraciada
me dijo: “Estoy limpiecita”.
IV
No perdí yo la esperanza
“algún amigo veré”
y se asoma Malavé,
con el que tengo confianza:
“Amigo, deja la danza,
con Nancy por un momento”
le dije con grave acento:
“Bríndame una polarcita,
que mi cuerpo necesita”.
“Nunca a nadie presto”,
me dijo y siguió bailando.
Nancy Brito saboreaba
la más fría que ahí estaba,
A Isauris la vi mirando
y con placer degustando
esgrimiéndola en su mano.
“Discúlpame tú, mi hermano,
te digo con mucha pena,
yo no soy una ballena
pídele a otro cristiano.”
V
“Salvación es Rubi Guerra”
me dije al verlo sentado
con Dresden, muy entonado.
Esta crisis sí que aterra,
mi esperanza a ti se aferra;
Mi boca es una aspereza
por falta de una cerveza,
entonces se lamentó
mientras iba conversando:
“Si tú a mí me ves tomando
es que Dresden me brindó”.
VI
Y de pronto veo al de Huesca
En un solo toma y toma,
con Leveuf, el que se asoma,
con la botella bien presta.
Pero mi balón no encesta,
no le ablanda el corazón;
“Iván, bríndame un jarrón”,
le digo yo en son de paz.
Responde: “Vete, rapaz,
no veis que no es ocasión”.
VII
Wilins, que sí es buen amigo,
se acercó pa' consolarme,
yo pensé que él iba a darme
la esperanza y el abrigo
que siempre lleva consigo.
Se vino con gran respeto,
sin darme al menos el veto:
“Mi hermano, ¿tú estás pelando?
A ti te voy anotando
En Helpie, yo a ti te meto”.
VIII
Como no tengo compón,
llamé a mi pana Jorlando,
le pedí que fuera fiando
una botella de ron,
pero no puso atención.
Yo que confiaba en mi hermano,
prefirió más a Gythano
y a Marcy Betancourt.
Termino, pues, este tour
de lamentable manera
por esta gran peladera,
yo me arranco para el sur.
Hasta la próxima. Gracias por su lectura