Amigos, dejo para sus lecturas otra crónica de la destrucción de la universidad venezolana.
No es material bonito, pero sí necesario de difundir en estos momentos. Por resistir, quizá.
Quedo agradecida por su paciencia.
En 1958, cuando Venezuela abría sus puertas al futuro democrático y creía enterrar para siempre el oscurantismo de las dictaduras, dos matemáticos alemanes, August Ferdinand Möbius y Johann Benedict Listing, formularon las propiedades de un objeto de asombrosa topología que sería de gran influencia en las ciencias, la técnica y el arte: la banda de Moebius (nombre que terminó prevaleciendo). Puede fabricarse fácilmente con una con una cinta de papel, cuyos extremos se unen luego de girarlos en sentido contrario. El resultado es un objeto paradójico que se comporta como una superficie de una sola cara, puesto que, al recorrer con el dedo uno de sus bordes terminamos circulando, al infinito, por ambos bordes en continuidad absoluta. Con lo cual, podríamos afirmar que este objeto no orientable (adentro y afuera, izquierda o derecha no pueden aplicarse a su funcionamiento) también hace una contribución notable a la lúdica y a la pesadilla.
La banda de Moebius nos recuerda, casi con candor, que el infierno es posible en la tierra y que su forma se apropia de las realidades en la forma infinita de la repetición. En la condena a recorrer los mismos caminos y a repetir los mismos errores (y horrores), como a su manera también lo hace el mito de Sísifo. Ese dispositivo demuestra que es posible quedar atrapados en una realidad donde las amables coordenadas, forjadas por la costumbre y la convención, se destruyan en la medida en que recorres una y otra vez el periplo: ya no habrá derecha ni izquierda, adentro o afuera…y con ellas se pierde nuestro sentido de relación y de contexto.
Ha transcurrido más de dos meses desde que finalizó el período vacacional en la Universidad de Oriente, donde trabajo hace veinte años, casi más de dos meses desde que huimos oficialmente del campus (nuestra alma había corrido despavorida mucho antes con la inseguridad permanente, las incursiones parapoliciales, la represión criminal, con nuestros presos y nuestros muertos). Muchos agradecimos apartarnos, aunque fuera brevemente, de la repetición de ese infierno de los días en que se ha convertido la vida universitaria: inseguridad de todo. Cual si corriésemos por la banda de Moebius, nuestra pesadilla diaria nos robaba las coordenadas de todo lo que da forma a la vida académica: inicio y término del semestre, número de alumnos, horarios de clases, de actividades administrativas… y ello en medio del silencio de las autoridades y organismos de cogobierno.
Agradecimos brevemente huir de ese infierno, y en nuestro candor infinito, creíamos que escapábamos: olvidamos que hay más infiernos que encierran a este otro y que hay otras bandas listas a atraparnos en su pesadilla: la dictadura, por ejemplo.
Toca romper la ilusión de la condena.
¿Cómo?
Gracias por la compañía. Bienvenidos siempre.
Posted from my blog with SteemPress : http://adncabrera.vornix.blog/2018/11/08/la-banda-una-fabula-para-universitarios/