La sugestión es una de las anomalias más atrayentes en la mente humana. Su significado es de un estado psíquico que hace que la persona observe sensaciones e ideas que cualquiera le sugiere o le induce.
Se ha llegado de determinar que hace miles de años se practicaban técnicas de hipnotismo en culturas como la: China, India, Grecia, México. Algunas pistas apuntan que la cultura egipcia esgrimía un tipo de hipnosis muy parecida a la actual, hace más de 3.000 años. Todas estas experiencias rayaban en una practica mágico-religiosa.
En los tiempos modernos se registran cuatro tipos de sugestión: la directa, la hipnótica, la indirecta y la autosugestión.
El poder de la sugestión
La sugestión tiene un formidable dominio sobre nuestras acciones y sobre nuestra manera de distinguir la realidad. La sugestión hipnótica ha sido utilizada especialmente con terminaciones terapéuticos. Su validez es limitada. Porque principalmente no todos los seres humanos son lo competentemente sugestionable como para dejarse hipnotizar.
La sugestión directa procede de aquellas personas que consiguen convencer a los demás, inclusive de ideas peligrosas.
La sugestión indirecta es más complicada y más dificultoso de descubrir. Procede del mundo de las ideas que afecta sobre una sociedad. Son promovidas por organizaciones en algunos casos de creencias religiosas y sectas que han llevado a las personas al suicidio.
La autosugestión, fundamentalmente la involuntaria, está más vigente en nuestras vidas de lo que quisiéramos. Muchos de nuestros pensamientos son un conjunto de creencias, sin mucho fundamento. Realizamos muchas tareas porque vemos que otros las hacen o por costumbre, pero no buscamos un por qué.
Así somos.

