Todos alguna vez hemos pasado por la etapa de vestir siempre de negro, esa onda gótica, a veces estrafalaria, otras simplistas y pocas veces acertadas; porque hemos escuchado y hasta afirmado la premisa de que: “El color negro le queda bien a todo el mundo”. Haciéndonos caer en una zona de comodidad y fuerza algo fantasma, sí fantasma. Pues, vestir de colores oscuros, no solo de negro, tiene muchos mitos que nos llevan a cometer errores donde nuestro lucir queda bastante comprometido o desaliñado. Conozcamos un poco más al respecto para mejorar y hacer un look perfecto la próxima vez que deseemos lucir una pieza oscura. Más que desmitificar vamos a resaltar detalladamente aspectos de esos clichés y aprender a usar la oscuridad a nuestro favor, sin lucir como un saco de papas o un mal disfraz de Halloween.
El negro culturalmente hablando es un color, sin embargo, entre los expertos no es considerado como tal, para ellos es el resultado de la ausencia de luz. Si bien es cierto que donde la luminosidad falla tiende a dar la impresión de poco espacio, angostura, delgadez y rigidez. Pero esto al momento de aplicarlo en la vestimenta no es del todo cierto, así que eso de que “el negro siempre adelgaza”, cae totalmente como ley infalible porque se debe considerar el propósito, las texturas y formas a vestir. Por ejemplo, una pieza brillante negra da la impresión contraria a estilizar, ella da volumen, es adecuada para figuras o zonas delgadas.
Por otra parte, las tonalidades oscuras planas, es decir, un solo bloque de color, se usan en zonas específicas para equilibrar el cuerpo. Si eres de hombros anchos y caderas angostas, lo más recomendable es ubicar el negro u otro color oscuro en la parte superior de tu cuerpo, así logras un balance visual. Si lo que te gustan son los estampados, entonces los pequeños son adecuados para zonas anchas y los más grandes para siluetas diminutas, también usar piezas de fondo oscuro con diseños de formas y colores dará la impresión de nimiedad, mientras que los fondos claros se encargan de acentuar las amplitudes. Todo dependerá hacia dónde quieres desviar la atención.
Otra creencia que hemos adoptado profundamente es que “el negro le queda bien a todos”, este se lo debemos a la gran Coco Channel, con su legendario LBD (Little Black Dress), pues ella manejaba una íntima paleta de colores fría, que obviamente le quedaba fantástico a la mayoría de las féminas de rasgos europeos dominantes de la época, y por eso se popularizó tanto. Sabiendo esto, debemos hacer un gran alto y detallarnos más, pues cada uno de nosotros contiene una carga genética colorimétrica entre el cabello, la tez y las facciones, elementos que definen cuales colores nos favorecen más, dándonos un brillo natural que nos resalta y cuales no porque nos opacan, endurecen el rostro y destacan imperfecciones. Si esto último llegase a pasarte, combínalo con un color que si te quede, bien sea en accesorios, maquillaje u otra pieza de vestir a la altura facial, te hará lucir y sentir genial. He allí la importancia de atreverse a jugar con la variedad de la paleta de cromática y formas que nos brinda el mundo.
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