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Te imaginas un mundo donde existan personas totalmente responsables por sus acciones? que no se victimizan, sino que lideran su propia existencia!.
Por la misma razón, la gente no permanece dividida en nombre de ningún poder superior, llámese interés económico, social, cultural ni menos aún, político o religioso. Se han disgregado en este mundo ideal, razones para delinear una defensa en nombre de ninguna doctrina, dogma o creencia.
La gente de este mundo, se ha vuelto tan consciente que finalmente ha comprendido que Dios no es un ente separado de su existencia y el hombre ya no se preocupa a quien rendir explicaciones, redimir culpas y pagar por sus pecados, porque de acuerdo a su transcender ya simplemente no necesitamos hacerlo.
La imagen del Dios superior, que castiga impulsada durante siglos se diluye al momento que finalmente hemos entendido que aquello que llamamos Dios no es otra cosa que la energía del amor que todo lo impregna y está presente en cada uno de nosotros.
En ese mundo ideal donde se ha disuelto la justicia divina del Dios que castiga, se ha disuelto a la par de la justicia humana; cada cual es lo suficientemente consciente para vivir sin necesidad de ella y hacer la meditación oportuna en caso de no obrar conforme al bien colectivo.
La gente permanece tan consciente y dichosa de dar sin expectativa por el solo hecho de sentir regocijo al hacerlo, que recibe en abundancia y con creces el fruto de su amor. La gente no se protege, no teme recibir, sencillamente porque espera siempre lo mejor del otro. La gente a la par da todo, porque sabe que la abundancia es energía y es ilimitada.