Quiero llamar a esta sección "Oficina #2", por tratar de conversaciones conmigo misma dentro de lo que es mi oficina y mi área de trabajo. En la constante introspección de mis acciones y el desarrollar la consciencia. Probablemente nadie (o muchos) sepan por qué este post tiene como nombre "Oficina #2".
Oficina #2 es una canción de la banda Limpiacabezales oriunda de Barquisimeto, ciudad en la que actualmente vivo. Me atrevo a decir que podría ser uno de los temas más conmovedores y que más me llegó en estos días de incertidumbre y cargas (emocionales y laborales).
Quiero preguntarme y preguntarles algo: ¿Cuántas veces han necesitado demostrarle al mundo más de lo que ustedes pueden? ¿cuántas veces se condenaron mentalmente solo para tener un lugar en la vida de alguien o de algo? ¿cuántas veces se han atado a los dulces, al café y a los papeles sobre la mesa de la oficina?
Hagamos introspección.
Hace dos días desperté muy ansiosa. Sentía que me estaba abandonando y estresándome de más por cosas que no podía controlar. Estaba malhumorada, despeinada cargada y molesta por todo. Estaba en el tope de mis responsabilidades, no estaba durmiendo bien y quería perfeccionarlo todo cuando simplemente debo perfeccionar y controlar mis áreas. Y ese es mi problema: siento que quiero controlarlo todo. ¿Por qué soy así?
A ver, para empezar. Debemos establecernos un límite mental con las cosas que podemos y con las que no... ¡no podemos ser toderos!. Hay cosas que se salen de nuestro control. ¿Sabían ustedes que podemos vivir sin controlarlo todo? apuesto que no lo sabían o lo ignoraron todo el tiempo. Sé que se están riendo de este párrafo porque les puede resultar muy autoayuda, pero acaso está mal reflexionar sobre nosotros mismos?
¿Se han dado cuenta que le tenemos miedo al auto-conocimiento? ¿Por qué nos parece estúpido indagar y empatizar con nosotros mismos para corregir errores? Si somos tan humanos como los demás. También necesitamos aquel instante de descarga, de auto-compasión y de reflexión.
No conviertan la mente en su propia oficina.
Tenemos tendencia a condenarnos fácilmente y a presionarnos por x o por y. Queremos hacerlo todo bien, queremos pertenecer (aunque digamos que no), queremos ser ese porcentaje de personas emprendedoras que dan la cara por el mundo y por todo.
Así que conversé conmigo misma (como siempre lo hago, es importante conversar) y me dije lo siguiente:
Aida, no te estreses. Recuerda que eres muy joven. Haces arte, haces música, tienes tanto que ofrecer. ¿Por qué decaerías por una situación que se sale de tus manos? Por Dios, hay algo más allá de la computadora. ¿Estás viendo como la lluvia cae y moja las matitas, esas que tanto te gustan? Eres una matita, una planta. Mereces tu agua, tu libertad, tu sol y tu momento de reposo. Respira, respira... Vamos, sé que necesitas respirar. Come.
Escucha esa canción que tanto te gusta, riéte, deja de controlar tantas cosas, deja de enfocarte en lo que no te pertenece. Nada te pertenece. ¡Evoluciona para revolucionar! ¿Recuerdas el por qué te mudaste? ¿recuerdas por qué estás aquí? Es porque querías un cambio, porque querías hacer y estar cerca de todas estas cosas que te apasionan. Querías estar cerca de todo el arte, del sol caluroso, de tus amigos, de la fotografía, de la música, de las canciones y de tu blog. Tú sólo quieres ser feliz, ¿cierto? Empieza por serlo. Escucha Limpiacabezales de arriba y para abajo, respira 1, 2 y 3 veces antes de responder. Duerme. Canta. Toma el ukulele y saca esa canción que no sale de tu mente. Vuelve a cantar... y pide ayuda Ayúdate, no decaigas. Eres fantástica e importante. ¡Ahora a cantar, niña!