
Prólogo de Telas Holgadas: la musa llamada vida
En los preciosos días de verano, ella bailaba con el sol jugando con su cabello. Todos decían que ella era una chica única: era de las mejores escritoras de su generación. Sus poesías, sus cantos y la elocuencia de sus palabras sólo ocasionaba que más gente se enamorara de ella. Ella danzaba con el viento y con la naturaleza, sus pasos agigantados causaban conmoción en todos los corazones.
Poco sabemos de ella pero queremos conocer. Sobre la superficialidad de los hechos, solo podíamos saber un par de cosas: en repetidas ocasiones habían tenido un par de parejas que habían intentado dañar y opacar su brillo. Estaba cansada de las depresiones, de la soledad, de la familia. Tuvo momentos donde se sentía enteramente sola y al mirar a los lados solo veía paredes.
Hasta que un dia decidió brillar infinitamente.
Sí, esto se trataba de una decisión. Un día despertó consciente queriendo no estar inmensamente triste más nunca. ¿Cómo podría estar triste si cuando miraba hacia arriba tenía todo un regalo de cielo para ella? Un cielo que le regalaba agua, nubes, colores y sol. ¿Cómo podría estar triste si la ciudad era suya? Si podía sentir el asfalto, escuchaba el hablar de la gente, visitaba las tiendas y admiraba las mascotas que paseaban por la calle con sus amos. Cómo podía estar triste si tenía papel y lápiz que graficaban sus ideas nerviosas. Para ella eso era tenerlo todo.
Ella entendía también, que el mundo tenía un fragmento de miseria consigo: guerras, gris, tristeza, maldad, manipulación y políticos. Pero como el alma libre que ella era, nunca se dejó vencer por la oscuridad de los días. O al menos no desde ese momento.
Ella tenía una historia más allá de lo que todos veían: parejas tóxicas, abusos, familia disfuncional, amigos disfuncionales, carencia de espacio y traumas de la niñez.
Su primera carta al mundo demostraba toda la fragilidad de lo que había pasado: antes solía tener arranques y crisis nerviosas que ocasionaban un drenaje de ideas a través de textos y canciones. Las hojas quedaban arrugadas, los bolígrafos tachaban, hasta que comenzó a darse la oportunidad de escribir y regalarle algo valioso al mundo: su arte.
Telas holgadas: Capítulo 1 fue su primera carta antes de comenzar su historia; con sus arranques, sus traumas y su literatura gris. Un reflejo que sólo muestra la dificultad de ser mujer en un entorno de hombres.
Todas estas historias serán contadas en primera persona. Un formato íntimo, donde conoceremos las confesiones y las cartas que ella nunca mostró.
Nota de la autora: Desde hace tiempo rondaba por mi mente la idea de hacer una especie de mini-novela autobiográfica donde hablara de la dificultad de ser mujer desde mi perspectiva. Me tomó mucho tiempo para abrirme a hacer esto, espero que les guste, espero sus comentarios. Es mi primera experiencia literaria a este nivel, se aceptan sugerencias y opiniones. No olviden leer el link citado de telas holgadas, ahí entenderán el verdadero inicio de todo esto.
¡Abrazos!