Un recuerdo de ese primer contacto directo entre los dos… A la mayoría le ha pasado.
Aún tengo fresco, como óleo recién pintado,
aquel recuerdo, cuando por primera vez nos besámos,
estabas tan caliente, que la pasión transparentaba,
tu vestido blanco algo sudado.
Con las ganas que tenía,
casi te abrazo con una mano,
pero con tu boca aún cerrada,
al fin nos besamos.
Y yo, con mi boca bien abiertota que me tenía apenado,
estaba lamentándome con los ojos bien cerrados.
Pero la vergüenza se me había quitado,
porque cuando abro los ojos y veo tus labios,
estaban pidiéndome otro bocado.
Entonces yo, pensando como un depravado,
abro bien tu boca y echándote mi caldo,
te sigo besando, como el propio marrano.
Después de varios besos, no sé porque desapareciste,
solo sé que en mis manos,
quedó el vestido blanco que esa vez te pusiste.
Para buenos entendedores... Con estilo y humor…