La noche cubre mi ciudad con su tapiz de estrellas
sus reflejos titilan dentro sus embalses
dos caudales inmensos en constante querella
navegan hacia el mar como entonando un valse.
Y en la parte más alta donde la brisa siento
me dedico a observar las luces alumbrando
paseando alrededor de un molino de viento
emulando al quijote en corcel galopando.