El nombre del guacamole procede del náhuatl “Ahuacamolli”, una unión de las palabras: “ahuacatl” (aguacate) y “molli” (mole o salsa). Según la mitología, el dios tolteca Quetzalcoatl ofreció esta receta a su pueblo y fue posteriormente difundida por la zona de Mesoamérica, ubicada en el este y centro de México y Guatemala. Para los aztecas el aguacate tenía ciertas connotaciones eróticas, creencia que impedía que las mujeres formaran parte de su recolección al considerarse un símbolo que representaba a los testículos.
El guacamole llegó de forma tardía a Europa, impulsado principalmente por los conquistadores. En el caso de España, gracias a la elevada producción de aguacates en zonas como la Axarquía malagueña, Granada o Gran Canaria, podemos disfrutar de esta sabrosa receta y beneficiarnos de todas las propiedades de esta fruta tropical, que ayuda a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos, aumentando el colesterol bueno por la presencia de grasas monoinsaturadas.