Nació el bebé de Petra en cuna de madera. Con pocos enceres pero rodeado de mucho amor.
El mismo día nace el hijo de Doña Catalina, con todo aquello que se requiere para vivir.
Petra amamanta a su hijo y disfruta el momento. Los pezones me duelen cuando chupa, dice la madre.
El hijo de Doña Catalina es alimentado con biberón. La mamila anti cólico fue hecha con el mejor látex.
Pasa el tiempo y ambos niños crecen fuertes, sanos y felices.
El hijo de Petra nota sus limitaciones económicas y se entristece cuando ve a su madre esforzarse para darle sustento.
El hijo de doña Catalina patalea y grita porque el almuerzo de hoy no es de su agrado: “Traigan algo más sabroso”. Pronto lo complacen.
Pregunta el hijo de Petra:
Mamá: ¿Tú crees que DIOS sepa lo que nos está pasando?
Claro hijo: Él, todo lo ve.
A lo mejor es así, pero yo creo que se confundió y lo que nos correspondía a nosotros lo envía a casa de Doña Catalina.
Puede ser, hijo. Pero lo mejor será esforzarnos mucho más para asegurar nuestra subsistencia. Ten fe. Confía en DIOS, que el aprieta pero no ahorca.
Así lo haré, madre.
Alí Riera