Estaba pensando en escribir acerca de cómo me siento, sobre lo que pasa en mi cabeza. De hecho éste es uno de los motivos por los que creé mi cuenta en SteemIt. Todavía no decidí sobre si voy a hacerlo o no, pero aún así quiero dejar esto a modo de prólogo. Como nunca fui del todo abierto sobre esto, no tengo forma de saber si lo que siento es normal o no tan así. Supongo que lo segundo.
Tengo veinticinco años, y mi situación es muy difícil de explicar. No sólo es una situación vergonzosa, sino además una situación difícil de poner en palabras. Quizás alguien en una situación similar lea esto, y esto le facilite la comunicación. Quizás depresión no sea la palabra adecuada, pero no se me ocurre otra forma de encapsular lo que siento.
Siempre me costó hacer cosas, sobre todo las que requieren la interacción con otras personas. Algunas veces sólo me resulta difícil, me pongo un poco nervioso y nada más, otras me paralizo y me resulta imposible siquiera empezar una conversación, y otras veces ni siquiera tengo la energía para intentarlo.
Un día dejé de ver a mis amigos, dejé de estudiar, dejé de buscar trabajo. Al no trabajar, me sentí un vago, un mantenido, y eso hizo que me diera culpa gastar dinero, y que me diera vergüenza discutir mi situación con mis amigos. Esto, sumado a mi timidez, hizo que empezara a evitarlos.
Llegó un momento en el que casi no salía de casa, y así llegaron la soledad y el aburrimiento. No un aburrimiento inquieto o productivo, sino un aburrimiento de derrota. No dejé de disfrutar mis pasatiempos, y tarde o temprano hasta el más tímido habla sobre lo que le gusta. Y así establecí relaciones superficiales con otros entusiastas.
Y la culpa llegó de nuevo. Culpa de estar dándoles la espalda a mis amigos, a la gente que siempre estuvo para mí, mientras que hablaba casi alegremente con desconocidos.
Y así descendí en una espiral de fracaso, inactividad, vergüenza y culpa. El fracaso llevaba a la inactividad. La inactividad me avergonzaba y me hacía sentir culpa, lo que llevaba a más inactividad.
Ahora, en mis veinticinco años, descubrí que quizás mi inactividad, mi vergüenza, mi miedo, eran síntomas o signos de una depresión u otro problema similar, que no había nada de lo que sentirse culpable. Pero el tiempo, las oportunidades y las relaciones perdidos no vuelven. El daño ya esta hecho, y aún me duele.
Esto no es un artículo de autoayuda. No creo haber superado mi depresión, así que difícilmente pueda ayudarte. Esto es, sobre todo, mi desahogo. Lo que sí espero, lo que si quisiera, es difundir mi historia. Para los que no saben lo que se siente puedan saberlo, y para los que sí sientan esto encuentren más fácil comunicarlo. Quizás incluso puedan evitar el daño, actuando antes de que sea tarde.
Hay otra cosa que me gustaría aclarar: Quizás en algún momento hable de mi sexualidad, o use esta cuenta para ver contenidos afines a ésta. De ningún modo es mi intención implicar que toda sexualidad como la mía es consecuencia de una condición emocional como la mía. No es mi intención hacer que nadie se sienta juzgado, y mucho menos juzgar a nadie. Lo que sí quiero es, llegado el caso, poder hablar de esto con total libertad.
Saludos, y gracias por haber leído esto.