Temía a la oscuridad (inclusive a la del alma). Por eso soñaba constantemente con la pequeña vela encendida, que la abuela dejaba en la mesita que había al lado de su cama. Y en los momentos más lóbregos, venían a su mente las sabias palabras de aquella mujer que marcó su infancia – siempre, en cualquier circunstancia va haber una lucecita para alumbrar tu camino. Algunos le dicen: fe, esperanza, fuerza de voluntad, perseverancia... y nunca debes dejar que se apague su llama -.
Amanda Reverón
Del libro de relatos/Bitácora del sueño
2013