Esta foto me la tomé un día en que llevé a mi hijo al colegio. Quise acompañarlo hasta el salón, pero me dijo:
—Mejor no subas, estás muy feo—
Observando la foto me preguntaba:
—¿muy feo? ¿será la cara triste? ¿será la barba? ¿será el pelo despeinado? ¿será la espinilla en la nariz?—
Total que una cosa tan pequeña me turbó por un buen rato. Al final me convencí de que mi hijo estaba acostumbrado a que la gente me viera así:
Así que no debe ser tan fácil para él que su padre ya no trabaje en un banco. Pero papi está en Perú... Mientras no vuelva y no se convierta en un desempleado venezolano, todo va a estar bien.
Créditos del texto e imágenes: Amaponian Visitor ()