Muchas veces no te sientes cómodo de ser el invasor, pues para muchos lo somos, y no los juzgo hay muchas personas que lo están haciendo mal, porque son personas sin valores, o simplemente porque tienen una necesidad enorme. No juzgo ni un lado ni el otro, solo quisiera que ambas partes se flexibilizaran y entendieran que no todos somos iguales y que es necesario trabajar, pero trabajar de verdad una vez que emigras y deseas crecer y quieres poner en alto tu país, familia, o lo que te llene.
La verdad mi vida desde el 2019 cambio enormemente, estaba acostumbrada o digamos mal acostumbrada a tantas cosas que no veía. El simple hecho de tener comida hecha en casa de tus padres, el no tener que trabajar para pagar un arriendo y subsistir, creo que es algo que no valoramos, pero es necesario vivirlo para crecer, para avanzar y para formarte como un ciudadano con responsabilidades, pese a que sea tan molesto y todos queramos volver a nuestra niñez, donde en definitiva la vida era mucho más sencilla.
En este camino me he topado con muchas cosas, con mucha gente, la verdad no he podido abrirme a conocer tantas personas de Chile, pues la pandemia y el estallido social no me lo han permitido, pero por supuesto que quisiera conocer un poco más de su cultura, pues es la cultura del país en donde ahora vivo, en donde esta mi vida en este momento y en donde trabajo para que de cierta forma la economía este mejor. Debo decir que han sido dos años devastadores para mí, y no es menos que por haber emigrado, y no me quejo; digamos que estoy bien económicamente, me alcanza para pagar el arriendo del lugar en donde nunca estoy porque estoy trabajando para pagar el arriendo, ¿irónico no?, en fin, me alcanza para lo suficiente y ayudar a mi familia un poco, tan solo un poco, pues ahora Venezuela es más caro que Dubái. Es absurdo que los precios allá sean mayores que acá. En fin, no vine a escribir sobre esto, vine a escribir sobre como la migración me dio un sacudón y me dijo crece ya.
Ya no se quien era la yo del 2018, ya no se que se siente, ya no disfruto, ya no sonrió tan fácil, y no porque sea un ser infeliz, sino que ya nada es tan sencillo como antes, las pocas horas que tengo libres quiero descansar, pero me sacuden problemas de Venezuela, el recuerdo de mi abuela que falleció el año pasado es algo que me abrió una herida que no se como cerrar, recuerdo que ella siempre nos protegía a mi y a mi hermana de no ir a velorios, de no ir a funerales, lo siguió haciendo pues de la nada, no me pude despedir de ella, y es lo peor que le puede pasar a alguien, no se lo deseo a ninguno, creo que esto me volvió una persona un poco más con los pies en la tierra, pues siempre tuve la ilusión (que no esta mal tener ilusión) de traerla, de ir para allá y verla de nuevo, a lo mejor que conociera algún hijo en algún momento o no, que estuviera más tiempo, es lo único que quería, y pues la vida una vez demuestra que estamos ahora aquí pero mañana no sabemos.
Emigrar me ha cambiado mucho, ya ni cocinar es sencillo, al comprar algunas cosas debes adivinar muchas otras, es duro y eso que estoy en un país hispanohablante, y si creen que no es duro y que es algo tonto, es como una cosa que se siente adentro le llamo desculturización, separación de tus raíces de forma obligada, y no es tan fácil, pero debemos adaptarnos. Pese a todo no tengo nada en contra de este país que si bien o mal nos a recibido a muchos y muchos más han logrado crecer enormemente algo que seguramente no hubiesen podido en Venezuela.
En fin, aquí estoy yo, cada día extrañando ¿esto será para siempre? Extraño el clima, la geografía, las playas, los colores, los sabores de mi país natal, y es que para cualquier nativo su país es el mejor del mundo, pues en la comodidad de lo conocido nos acobijamos y abrazamos cada espacio cultural, cada palabra, cada modismo, y es natural, por eso cuando veo gente muy chovinista, me rio un poco y pienso, pues claro que es el mejor país del mundo, si fue donde naciste, ahora los desnaturalizados que no le rinden ni un poquito de culto a la tierra donde crecieron no se que tienen en ese corazón y tampoco sé que sangre fría les pasa por las venas, porque pese a que me da vergüenza muchas cosas de nuestra cultura, que no voy a nombrar; al escuchar alguna canción o ver algún paisaje o incluso escuchar Venezuela como que la sangre se me hierbe, así somos los nativos. Quisiéramos estar allá, pero lo estamos en corazón, en mente, en alma. En espíritu, y por supuesto que no queremos volver ahora, porque ¿han visto ese desastre? ¿Suena egoísta? (si) pero como le hablas de egoísmo a la juventud que huyo de un país que le roba su juventud. Es el ciclo de la naturaleza, supervivencia pura.
No niego que quisiera andar enfiestada todos los días, lanzando dinero al aire, pero me ha tocado maduras y vamos, que no tengo tanto dinero para lanzarlo al aire que locura esa, pero si a veces me transporto a Cepe, en Choroni, me transporto cerrando los ojos porque siempre he hecho ese ejercicio, cuando un lugar se roba mi corazón, yo cierro los ojos y pienso cuando este lejos cerrare los ojos y recordare esto, estos colores que vi, estos olores, esta brisa, estos sonidos y saben algo, funciona, me transporta y me hace añorar esos días de dispersión, esos días que la verdad no se si regresen (pero como quiero, así sea un mes), tenia muchas preocupaciones, claro está, por ello emigre, pero siento que los días que pude disfrutar sinceramente antes de hacerlo lo hice, por supuesto que hubo muchos días en los que solo me frustraba, habían otros en los que lloraba por la incertidumbre del futuro, porque me veía aquí sola, y pensaba capaz y no vuelva a ver a muchos, y bueno pues así fue, por lo menos físicamente.
Mi vida ha cambiado mucho en dos años, ya no tengo quien me pelee porque deje la cocina sucia, ahora soy yo la que pelea porque esta sucia, ya no tengo quien me lave la ropa sin que yo le pida y repentinamente aparezca lavada por arte de magia, así es mi madre una adicta a la limpieza, no solo a la de ella sino a la de todos, a veces me irritaba, hoy la extraño, y la entiendo, ahora se porque se deben hacer muchas cosas y otras no tanto, he aprendido por las buenas y por las malas, he tomado decisiones por mi cuenta y no por las típicas “ten cuidado con eso”, pues aquí estoy, sola, luego de dos años, aun estoy de pie, me mantengo, pero extraño tanto, dios mío si que extraño. Hasta a la desesperante de mi hermana, que extraño cuando no dejaba de hacer sus cosas de hermana menor, a mi papá cantando 24/7, a mi madre limpiando y por supuesto a mi abuela fumando, algo que me molestaba tanto y que ahora más pues la alejo de mi para siempre.
Mi vida ha cambiado tanto en dos años, subí hasta 10 kilos, que debo bajar, ya lo sé, no me presionen. Ahora mi vida transcurre desde las 7:00 AM a las 17:00 de ida y retorno al apartamento que arriendo, adopte un gato, me encanta es hermoso, me hace feliz al llegar; eso sí me ha traído varios gastos que no contemplaba, pero lo valen, me acompaña, me hace sonreír, me olvida de lo malo, de los problemas y de la miseria que a veces vemos en la calle.
He tenido también gratos momentos, y otros no tanto, pero obviar la pandemia es algo que no podemos, que me iba a imaginar que en menos de dos años de haberme desprendido de mi casa estaría aprendiendo a como sobrevivir como ser humano y a como sobrevivir de una pandemia, en la que como muchos podríamos decirnos “sobrevivientes” aunque aun no termina, si tuve covid, fue extraño, no me dio fuerte por suerte pues soy asmática, creo que mi mente estaba ocupada en otra cosa y era la enfermedad de mi abuela, en fin; no voy a caer de nuevo en el tema, es algo por lo que muchos han pasado.
Ayer mientras iba en el metro note, extrañamente como me hace falta la música, se subió un grupo de personas a tocar música folclórica chilena, debo decir que me alegraron, y alegraron a todos los que iban en el vagón, algunos movían los pies, otros la cabeza; creo que esto se debería fomentar más, la cultura; la verdad a veces se montan a tocar otros o a cantar y no sé, me molesta un poco, creo que es parte de todo. Estaba contenta , iba apresurada pues luego de mi trabajo dedico mi tiempo a un emprendimiento que estoy empezando en florismo por mi cuenta, hago arreglos a personas que me lo piden, pero por primera vez mi autoestima se bajo un poco, cuando conseguí hacer un ramo muy lindo, unas de las flores estaban un poco secas pues son delicadas (las hortensias), aun así se veía muy bonito; no le preste atención, aunque debí pues hay gente que es muy delicada y obvio quieren lo mejor, están pagando por esto, aunque sinceramente como estoy comenzando cobro poco, le gano muy poco, solo me gusta la experiencia y el aprendizaje por ahora, en fin no le gusto, me puse triste, etc etc. ¿Fue como un día de altas y bajas, pero saben que me hizo sentir bien? Lo que me dijo mi madre, logro hacerme entender que no siempre todo saldrá bien, y que en el error esta la perfección, la extraño.
Siento que en dos años crecí lo que no en 10, quiero conocer más cosas aquí, más gente con cultura y costumbres distintas, me ha costado, no he podido abrirme, pero quiero, lo necesito y me gustaría de verdad lograrlo, confió firmemente en que en algún momento lo hare. Aun no conozco la nieve, es algo que también quiero, espero pronto, no conozco muchas cosas de aquí aun, logre ir al pacifico, un par de playas, pero la verdad no me metí, son lindas pero heladas, metí mis pies cerré los ojos y supe que no estaba en el caribe cuando miles de agujas se introdujeron por mi piel en forma de agua helada. Como extraño la calidez del agua del caribe, aunque debemos agradecer este mar helado que combate el calentamiento global, ven ya me tienen escribiendo del calentamiento global.
En fin, ser emigrante no es fácil, para nada te da en el ego, en la cultura, en las emociones, pese a que a veces no nos identifiquemos al 100% con nuestro país de origen, duele; duele que a veces te vean mal por hablar distinto, por expresarte distinto, a veces duele también ver a aquellos que la pasan mal y no puedes hacer nada pues a veces prefieren “pasarla mal” porque les va mejor, es irónico, la viveza criolla quien llama, por cierto aquí también existe, el paquete chileno, es increíble que a veces nos parecemos tanto, en cosas buenas y en malas, creo que mas malas que buenas al final.
Luego de dos años he concluido que somos iguales con otros subtítulos, nos quejamos, nos reímos, soñamos con muchas cosas, sentimos envidia, sentimos amor, enojo y todo lo que nos une como humanos, no somos tan diferentes y somos igual de indefensos en tierras extrañas, he podido entender el valor de la familia, ahora valoro cada cosa más, emocionalmente aun estoy tratando de mejorar, que sé que muchos están igual, pero he aprendido tanto en dos años que es indescriptible pues no me he movido tanto, creo que son las experiencias acumuladas, si pudiera pedir un deseo seria volver hace dos años con todo lo que se ahora, darle un gran abrazo a mi abuela, tal vez no irme tan lejos para verlos más seguido, no sé, la verdad en Venezuela no podía crecer, era bastante difícil, no tenia los recursos ni las ganas de lidiar con tantos problemas que no deberían existir en este mundo moderno, pero como los deseos no existen en el pasado, voy a pedir un deseo para el futuro y es siempre ser mejor persona, es siempre poder ayudar y sembrar ideas buenas, cosechar amigos y poder ver a mi familia pronto. Feliz día y gracias por leer.