“¡Amar a la distancia es un arte! ¿Por qué? Porque de pronto quieres abrazarla y ella se encuentra a kilómetros de ti. Porque cuando quieres besarla, debes suspirar y sólo sonreír con el recuerdo. Porque caminas en la calle, ves mil parejas al alrededor y sólo queda mirar tu celular y pensar “que el tiempo pase pronto y ya estemos juntos”. Porque conversas todos los días por cualquier vía y siempre están esas preguntas de “¿me escuchas? ¿aló? ¿llega la señal? ¿me repites, por favor?” Porque te gustaría dejar lo que haces para ir a dónde esté y sorprenderle con la idea que tengas, pero sólo buscas una imagen y se la terminas enviando. Imagen que desea resumir tus sentimientos y lo logra, pero sólo un poquito no más. Porque cuando te enojas, lo máximo a lo que logras llegar es a acabar con su batería y quien sale perdiendo con eso: eres tú y te enojas aún más.
Porque… mil y un cosas.
Sin embargo, así como hay cosas que, de vez en cuando, te ponen melancólico, también hay un aspecto que te hace soñar, añorar y amar más. Porque existen mil risas con cada una de sus ocurrencias o anécdotas.
Porque es ella con quién decides agotar la batería de tu celular y dejas la llamada encendida durante toda la noche, mientras ambos se acompañan entre sueños, Porque se aprende a conversar con toda la sinceridad del alma.
Porque esa sinceridad va cargada de metas, de objetivos y de mucha fuerza por parte de los dos, Porque ambos se proyectan y se reparten las tareas para que logren lo que será el primer reto como pareja: estar juntos, Porque se sienten poderosos cuando les dicen a sus amigos “es algo complicado, pero la amo y vale absolutamente todo mi esfuerzo”. Por esas citas por Skype o FaceTime, por esa compañía en silencio mientras cada uno hace sus cosas, por esa imaginación inmensa que te hace sentir que estás entre sus brazos mientras miras una película, por esa búsqueda de regalos en internet que quieres enviarle a la puerta de su casa, por esas fotos diarias en donde le enseñas tu quehacer diario y más. Amar a distancia