El Handwerkerhof o patio de los artesanos está situado en el corazón de la ciudad y rodeado por las torres y murallas de las fortificaciones medievales. Es un lugar con un encanto especial.
Invita a los visitantes a descubrir un pequeño pueblo medieval.
Obviamente se sabe que no es auténtico, pero es bonito y bastante realista.
Es bastante pequeño, así que en nada lo tienes visto.
Fue creado en 1972 como atracción turística. Se encuentra en una de las entradas del casco antiguo, muy cerca de la estación central de tren.
Aquí puedes encontrar tiendas de souvenirs donde comprar adornos, textiles y pequeños obsequios originales hechos a mano, talleres de artesanía, productos locales...
Nosotros fuimos por la mañana y la verdad es que estaba casi totalmente vacío, pero cuando empieza a anochecer se va animando con el trasiego de turistas y con los propios locales que disfrutan en los acogedores lugares de una comida típica alemana o una buena cerveza.