La semana va pasando y cada uno de nosotros está en su respectiva vida, haciendo lo que debe hacer para mantenerse a flote y cumplir con sus obligatoriedades, vamos de un lado a otro, puede que incluso sacrificando sueño, descanso, pero "trabajando por nuestras metas", o al menos eso nos permitimos creer, sin embargo, sigo viendo que lo mental, lo emocional, sigue siendo un gran asunto a resolver en una gran mayoría de los casos.
Comienzo esta publicación con este párrafo, y destacando lo que es el plano emocional, porque da la casualidad de que la mayoría de nosotros hacemos físicamente lo posible en nuestro día a día, pero emocionalmente, como no vemos lo que generalmente ocurre en nuestra mente, seguimos dejándolo de lado, hasta que llega el momento que de adentro surge un mensaje que, de manera casi de sorpresa, termina por paralizarnos físicamente.
Nuestro cuerpo puede colapsar por mal manejo emocional
Justo el día de hoy en el trabajo una jóven mujer, literalmente, colapsó físicamente, porque emocionalmente está pasando por mucho, y llega un momento en el que el cuerpo no soporta ese nivel de presión, y en este caso, se expresó en forma de una "crisis de ansiedad".
Para quienes no lo saben, la ansiedad podríamos decir que es una emoción relativamente natural, que se genera cuando se nos presenta algo que en primera instancia pensamos que no podemos superar, pero que en general no nos paraliza ni limita, pero cuando se vuelve algo constante, termina convirtiéndose en un trastorno muy perjudicial para el cuerpo, a pesar de ser de origen mental. En el caso de una crisis de ansiedad o ataque de pánico, digamos que es la máxima expresión de esta, y por lo general es paralizante.
Es algo que he podido ver con mucha frecuencia, sobre todo cuando trabajaba en el área de atención primaria, las personas que están junto a quien la padece, si no la reconocen, pueden asustarse mucho, porque se expresa de maneras que son muy agobiantes para quien la padece, se acelera la frecuencia cardíaca, así como la respiratoria, lo que al final desencadena un desorden metabólico de origen respiratorio que hace que las manos (en primera instancia) se contorsionen, lo que termina por asustar más aun a la persona que lo padece y a quienes están con ellas.
**¿y saben qué? **, el origen es netamente mental/emocional. Como les comenté al principio, esta joven estaba sentada tranquila, y comenzó con un malestar general (según lo que dijeron) a lo que le siguió una respiración superficial y rápida y todo un conjunto de síntoma que asustaron a todos, por suerte pude intervenir, y me di cuenta de lo que pasaba, le ayudé, y créanme, por muy feo que se puede ver, la realidad es que no necesita ningún tratamiento, necesita calmarse un poco, sobre todo *REGULAR Y CONTROLAR LA RESPIRACIÓN.
Lo que no suele ser fácil al momento, porque la persona puede experimentar una sensación de ahogo, entre otras cosas desagradables, pero la solución es realmente sencilla. Claro, les hablo específicamente del momento de crisis, no de lo que debería venir a continuación. Porque cuando una persona cae en ese estado, es porque la carga que lleva es bastante pesada, y debe buscar apoyo terapéutico con un psicólogo, con un terapeuta que le ayude a entender lo que le pasa, y que le brinde herramientas mentales para evitar caer de nuevo en ello.
Parece fácil, pero no lo es, porque quien lo experimenta, literalmente, siente que es el fin del mundo en ese momento, así que no lo minimicemos. Pero mi mensaje final, y más importante, es que lo emocional sigue siendo una gran debilidad hoy en día, en vista de que no se está enseñando prácticamente nada al respecto, y siendo una parte fundamental de nuestras vidas, deberíamos darle un peso importante en nuestra salud integral.
