"A buen hambre, no hay pan duro"
La sabiduría del pueblo se manifiesta de múltiples maneras, pero la tradición oral, es la más difundida.
En Venezuela, desde que tenemos uso de razón, comenzamos a escuchar las pequeñas o grandes historias que se cuentan en casa, en el pueblo, en la plaza o en el parque y ya luego, en la escuela.
Generalmente, son los abuelos, quienes tienen ese repertorio tan vasto y no desaprovechaban una ocasión, en que los niños nos encontrábamos reunidos, para llamarnos a la media luna, sentados en el piso, frente a ambos abuelos o, dependiendo del tema, abuelo con niños y abuela, con niñas.
Me encantaba cuando las tertulias eran encabezadas por ambos, pues siempre he sido muy detallista de los gestos, las miradas pícaras, las palmaditas y en eso, ellos eran la diversidad en vivo.
Desde niña aprendí de mis abuelos y de mis padres, a obrar orientada por los refranes populares. Dichos que atesoran unas enseñanzas fenomenales y que hoy día, son escasos en el habla cotidiana de los jóvenes y tal vez, hasta de muchas personas maduras, que viven en las grandes ciudades, donde el habla culta y el estilo de vida, no precisan de estas guías ancestrales, que constituyeron, -en mi opinión- un decálogo diario, para el éxito, sobre todo el basado en la discreción, en la humildad, la solidaridad y la conformidad en el momento (diferente al conformismo por siempre).
Fiel a estas prácticas familiares, ya en mi vida como madre, seguí las costumbres familiares y he tratado de que mis hijos también conozcan, recuerden y pongan en práctica las orientaciones que nos dejan los refranes o dichos populares para nuestro diario quehacer.
Son muchos los escritores que han recopilado una amplia gama de refranes de siempre y los han publicado, pero lo que no conozco es que hayan inventado unos nuevos. A lo más, puede ser que hoy día, los niños y jóvenes, manejen una especie de modismos o expresiones sin razón o sin una enseñanza en concreto; solo palabras o frases que repiten como autómatas, la mayor parte de ellas, en detrimento de nuestro idioma español, que es nuestra lengua materna (cabe destacar que en la escuela se imparte la asignatura Lengua y en el Liceo, la Cátedra Castellano. La universidad gradúa Licenciados en Educación, mención Castellano y Literatura). Bueno, cosas por corregir, a la mejor.
Volviendo al tema, encuentro que, según la RAE: "Refrán. Del fr. refrain. 1. m. Dicho agudo y sentencioso de uso común. Tener muchos refranes, o tener refranes para todo. 1. locs. verbs. coloqs. Hallar salidas o pretextos para cualquier cosa. Real Academia Española © Todos los derechos reservados".
También podemos encontrar un poco más, al respecto, en conceptodefinicion.de: "...El refrán es una oración breve, de carácter sentencioso y de fácil memorización; con muy poco que se diga el interlocutor entiende perfectamente que es lo que se trasmite, se enmarca dentro del lenguaje popular, es sencillo y de simplicidad gráfica. Suele tener una característica común que es la del anonimato. Sus fuentes se suelen remontar a la antigüedad, describiendo la mayor parte de las veces la simpatía o antipatía entre personajes, ciudades o regiones más o menos próximas....".
Durante unos días, escogeré del repertorio de recuerdos y de la cotidianidad, 10 refranes, a los cuales haré una interpretación, lo más ajustada a mi formación y estoy casi segura, que al uso cotidiano de muchos de ustedes:
- "El que madruga, coge agua clara": nos invita a levantarnos temprano para que el día sea rendidor y de provecho.
- "El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija": que debemos buscar y tener buenas compañías, que obren bien.
- "A buen hambre, no hay pan duro": tener conformidad con la comida que se tiene en el momento.
- "En boca cerrada, no entran moscas": nos sugiere no entrometerse y no opinar, cuando sea inconveniente.
- "Más sabe el diablo por viejo, que por diablo": enseña que la edad, acumula experiencia y en ello va la sabiduría de los
mayores; no necesariamente el ser profesional. - "Ni lava, ni presta la batea": para las personas que no ayudan, no aportan ideas, soluciones, etc.; pero tampoco se quitan.
(Vale para algunos gobernantes, digo). - "A Dios rogando y con el mazo, dando": pedir a Dios, confiar, tener Fe, pero hay que ir andando, haciendo, trabajando.
- "Al buen entendedor, pocas palabras": hablar claro y concreto, para no perderse en divagaciones que pueden aburrir al
interlocutor. - "A palabras necias, oídos sordos": No prestar atención a palabras o comentarios que no tienen importancia. Como el chisme,
por ejemplo u opiniones malintencionadas. - "A quien nace barrigón, ni que lo fajen chiquito": ha de referirse a las personas que tienen un carácter o personalidad muy
radical y que por nada que intentes, puedes cambiarle.
Y por esta vez me despido, agradeciendo la receptividad, mis queridos amigos y compañeros Steemians.
Ojalá despierte en sus recuerdos las aventuras de infancia, a los pies de los abuelos.
Feliz día.
Trabajo original e interpretativo de
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