Cada día despierto peleando conmigo, con una gran incertidumbre por decidir que es mejor para mí. Debatiendo entre irme o quedarme en mi país, colocando en una balanza aquellas cosas buenas y malas que pueda encontrar en él; Y ¿Saben qué? En Venezuela siguen habiendo cosas más hermosas e importantes que el dinero o bienes. Me he dado cuenta que la vida se mide a través de las experiencias y vivencias y que de cada una de ellas se aprende algo.
Mi nombre es Alex, un venezolano de 23 años que aún vive en Venezuela; afortunado de nacer en este país tan hermoso, repleto de gente maravillosa capaz de brindarte ayuda aunque esa persona también la necesite; afortunado de tener las playas más bellas del mundo donde despertar en ellas es como soñar, es un sentimiento que puedes encontrar en Cuyagua, costa del estado Aragua; afortunado de tener las mujeres más hermosas del universo, donde aparte de bellas son inteligentes; afortunado de la cultura que tenemos, donde aunque pocos la apreciamos los que logran conocerla se enamoran de ella; afortunado de vivir aquí, porque a pesar de las circunstancias que podamos afrontar, el venezolano es una persona luchadora y eso es lo más valioso que tiene Venezuela, su gente, su pueblo.