En esta ocasión, fue muy difícil empezar escribir, aunque hemos salido a recorrer los lugares que nos hacen suspirar, cerrar los ojos y sentirnos dueños del mundo, fue una semana de imprevistos y accidentes para algunos ciclistas.
Cada vez que nos enteramos que algún compañero de rueda ha sufrido un percance nos afecta, esta situación nos hace reflexionar ante la posibilidad de un accidente cuando montamos nuestras bicicletas, en ese momento sentimos un sustico, pero, la sensación de bienestar y las horas que pasamos pedaleando hace que se esfume cualquier temor.
A todos nuestros compañeros que están en este momento de reposo: Paolo, Dari, Mariabre, Julio y otros que están en la misma situación, estamos con ustedes incondicionalmente, las demostraciones de afecto y solidaridad hacen le que demos gracias a la vida por estar en una actividad que llama a los grandes de corazón.
En esta oportunidad, vamos a plasmar un poco de las actividades que hemos hecho, como ya es costumbre, en el trascurso de la semana, rodamos para los sitios frecuentados por la mayoría de ciclistas y dejamos el fin de semana para recorridos más largos.
El día viernes, recibimos la invitación de los compañeros de Montainbikemaracay para volver a la capilla de la virgen, pero habían programado una actividad muy distinta a la que habíamos realizado anteriormente, en este caso Julio nos dijo: lleven algo de comer para compartir.
Por supuesto que la respuesta sin pensarlo dos veces fue afirmativa, no hay poder humano que nos haga rechazar la invitación a transitar la vía en medio de esa montaña, que conduce a Ocumare de la costa en el estado Aragua, las condiciones eran perfectas, semana radical que implicaba que no había tránsito vehicular.
Hicimos los preparativos para levantarnos temprano, pero, al mirar por la ventana, la naturaleza estaba haciendo de las suyas con un palo de agua que invitaba a quedarse arropado y olvidarse del mundo, empezaron a inundar el chat, algunos compañeros habían desistido por la lluvia, son momentos de incertidumbre, nos vamos o nos quedamos, en nuestro caso, ya estábamos vestidas y miedo al agua no le tenemos, sin embargo, decidimos esperar un rato para ver si mejoraba el clima.
Aun no comprendemos como opera el cerebro de un ciclista, porque rechazar la calidez de la cobija y la comodidad de una cama para salir al abrazo del frio y la lluvia, es para personas no muy cuerdas, nos alegramos que así sea.
Y así fue, pasado un rato, la lluvia ceso y se fueron alineando los planes, esperamos a Julio que venia pedaleando para irnos hasta la alcabala, nos conseguimos, montamos su bicicleta a la camioneta y nos fuimos, al llegar ya estaban los compañeros de rueda, hicimos los ajustes a las bicis para emprender la subida, en el sitio estaba una chica con una cámara fotográfica profesional, quien nos dijo que si podía tomarnos unas fotos, como nos gusta la farándula, les dijimos que sí, ella procedió a tomarlas mientras nosotros posábamos.
Igualmente, la invitamos a posar para tomar fotos junto a ella, nos despedimos y continuamos nuestro camino, aun no salía el sol, la lluvia se alejó, el clima estaba fresco, empezamos a subir concentrados en nuestros pensamientos, el ruido de las chicharras, los pájaros y el rugido de los monos araguatos a lo lejos y la música de Angela inundaba el ambiente para intentar bailar mientras pedaleábamos.
En esta oportunidad no había apuro, todos llevábamos nuestros bolsos en las espaldas con las delicateses para compartir, el compañero Vinicio llevaba un morral pesado, ese peso extra hacía que pedaleara más lento, me imagino que deseaba llegar rápido a la virgen para quitarse el peso extra.
Hicimos nuestra primera parada en Guamita, recargamos nuestros termos, tomamos fotos y continuamos, la segunda parada fue en la Neverita, nos paramos para la respectiva foto, fue divertido ver a la compañera Yamira corriendo después de colocar en automático el teléfono, estuvimos un ratito y continuamos, la música le puso el toque al recorrido haciendo que se nos olvidara el cansancio que producía la subida.
Al llegar al restaurant de Rancho grande y ver sus puertas cerradas, sentimos frustración porque íbamos con muchas ganas de saborear el chocolate que allí sirven, ante esto, continuamos para encontrarnos con la vía húmeda, después de este punto, la temperatura cambia, hacia frio y había neblina, ya somos expertos en esta carretera, bajamos cautelosos para evitar contratiempos.
Llegamos, cada uno fue poniendo sobre la piedra grande que resguarda la capilla de la virgen del Carmen, su aporte para compartir, fue espectacular ver esa piedra llena de alimentos, había: tequeños, tortas, galletas, unas manzanas con canela que estaban deliciosas, termos con café y jugo, cambures, naranjas.
Mientras comíamos la música se puso a tono, era el momento de los merengues, ¿adivinan? Comíamos y bailábamos, bailábamos y comíamos en la mitad de la carretera, así somos los venezolanos, que más podemos pedirle a la vida, si en momentos como estos lo tenemos todo.
Pasado un rato, entre comer y bailar acabamos con todo, era hora de regresar, quedamos saciados, un poco pesados para enfrentarnos a la subida, pero con energía suficiente para avanzar, poco a poco llegamos nuevamente a Rancho grande, esta vez si estaba abierto, aprovechamos de complacer nuestros gustos con el chocolate y bebidas.
Emprendimos el descenso, es el regalo con broche de oro, nos lanzamos disfrutando del abrazo del sol, la caricia del viento, los sonidos de la montaña y la alegría de compartir, sabemos que volvemos cada uno a su realidad, con la convicción que cada día es una oportunidad para rodar.
Así como se titula este post, “De todo un poco”, los días siguientes salimos a hacer plano y rutas comunes, pero días atrás conocimos a unos chicos en patines del grupo Urban Rollers Aragua quienes son compañeros de Yvonne en esta actividad, ella es muy versátil y disciplinada en los deportes y entrena duro, nos comunicó que querían salir a rodar juntos, ellos en patines y nosotros en bicicleta, aceptamos la invitación, era una nueva experiencia, aunque sentíamos que nos tocaría ir lento en nuestras bicis.
Estábamos muy lejos de la realidad, llego el día, el encuentro fue el 13 de mayo, 4 y 30 p.m Bomba Tommy, allí seria la reunión para arrancar juntos, fueron llegando los compañeros, algunas de las chicas no pudieron ir por compromisos de ultima hora. Ellos eran 3: Bashir, Andres y Sandro, eran los chicos mas experimentados los que acudieron a este encuentro.
Arrancamos, ellos en sus patines y nosotros en nuestras bicis, el recorrido fue por la avenida Casanova Godoy y luego llegaríamos al estacionamiento del cerro del Hotel Maracay, fueron aproximadamente 15 Km, a medida que íbamos avanzando, los chicos en sus patines tomaron velocidades que fue difícil igualar, estábamos sorprendidas de la velocidad que fueron desarrollando, nos dieron una demostración de destreza y velocidad, nos tocó apretar nuestro pedal para alcanzarlos y aun así fue difícil, uno de ellos tenia problemas con las ruedas de un patín, y en una parte del trayecto de la avenida Casanova Godoy se quedó para esperarnos de regreso y poder arreglarlo.
Cuando veníamos de vuelta de la Uba, nos conseguimos con Anahys y Luis, compañeros de aventuras, los esperamos en un sitio destinado al resguardo de los motorizados, allí aprovecho Andrés de arreglar la avería de su patín, mientras el lo reparaba, aprovechamos de tomar fotos y de compartir experiencias.
Continuamos el recorrido que acordamos, llegamos al estacionamiento del Hotel Maracay, estábamos cansados, fue muy divertido, porque Andrés después de reparar su patín, y en el camino al Hotel Maracay, se agarro de mi bicicleta, me toco darle mas duro para darle velocidad en sus patines, nos divertimos haciendo esto, íbamos pendiente los unos de los otros, son dos deportes que utilizan lo mismo: pierna y pulmón.
Nos despedimos en el parque de las ballenas, una experiencia diferente y con buena vibra, por nuestra parte, como ya es costumbre, nos fuimos a tomar agua de coco y cocada, la luz del sol se había ido, prendimos todas las luces de las bicicletas, quedamos Yvonne, Lorenzo y mi persona, salimos a la avenida las Delicias para acompañar a Yvonne cerca de su casa y nosotros a velocidad del rayo atravesamos la ciudad rumbo a nuestras casas, Lorenzo me acompaño hasta la urbanización donde vivo para luego irse a su casa, cuando se fue, recordé un dicho: “ quien anda solo llega rápido y quien va acompañado llega lejos”.
Gracias por leernos