Día a día estemos solos o acompañados escuchamos una voz en nuestro interior que puede contribuir a un estado de tranquilidad, armonía, bienestar o por el contrario, generar incomodidad, desagrado o inconformidad, esta voz interna…este diálogo interno puede ser nuestro mejor o nuestro peor compañero de acuerdo a la programación que rija en nuestra mente.
Te has preguntado ¿Cómo es tu diálogo interno?, ¿en algún momento te has detenido en silencio a escuchar tus pensamientos habituales?, seguramente te pasa igual que a nosotros que desde el amanecer empezamos con un ¡Ufff….otro día, al trabajo….a lavarme los dientes, estoy tan cansado!, esto seguido de una lista de tareas que muchas veces hacemos de forma automática sin siquiera estar conscientes de que pasamos de un lado a otro moviendo nuestro cuerpo y cumpliendo con el chequeo de esa la lista mental que muchas veces compone nuestra rutina.
Si eres de esas excepciones te felicitamos, para todos los demás prepárense porque ha llegado otro post reflexivo del Emeeseese Team .
Tal como mencionamos en la Intro del post, dependiendo de lo que nos diga nuestra voz interior podemos tener conversaciones positivas o negativas con nosotros mismos, esto durante los tiempos ha sido ilustrado por aquella voz dotada de alas o tridentes para calificarla como buenos o malos consejos..más sin embargo no siempre esta voz identificada de manera consciente como dañina para nuestra forma de encarar muchas situaciones de vida.
Consideramos que la influencia de esa voz que luego transformamos en pensamientos puede tener un impacto contundente en lo que conocemos como "nuestra realidad". Tanto así, que el equipo investigador del Emeesese Team* se dio a la tarea de documentar la opinión de un experto en la materia, quien labora como profesor en Grecia, llamado Antonis Hatzigeorgiadis, quien opina que:
"los diálogos internos positivos son lo que sirven para automotivarse, y los que le permiten a la gente instruirse en una tarea específica".
Lo indicado anteriormente debería servirnos para programarnos cada día, algo como resetearnos diariamente, la gran pregunta sería ¿Cómo podemos lograrlo?
¡Espera! algo hemos aprendido a lo largo de esta investigación y también lo compartiremos contigo:
Imagínate si al levantarte simplemente respiras conscientemente y dices: “Gracias"
¿Gracias? ¿Así no más?
Un simple "Gracias" dicho de manera consciente puede cambiar muchas cosas para mejor, pero puedes acompañarlo de otras cosas según seas.
Gracias Universo, gracias Dios, gracias Vida, gracias por otra oportunidad, inclusive puedes terminar la oración con afirmaciones positivas como: ¡Gracias!, seguro el día de hoy trae cosas nuevas” (sea cual fuere tu creencia), estás produciendo un cambio en tu diálogo interno que se traduce en una producción de sustancias químicas que te preparan para la sensación de seguridad de que todo saldrá muy bien.
Ten en cuenta que...
El cerebro funciona como una máquina perfectamente engranada que responde a estímulos, generando respuestas nerviosas, sin embargo, hay que aclarar que tenemos una percepción única de todo lo que vemos y de acuerdo a cómo sea nuestro diálogo interno (la programación mental con que hemos sido criados, los prejuicios y creencias) miraremos la vida desde un punto de vista increíblemente único, a veces entendido por aquellos que conforman nuestro grupo familiar o aquellos que conocen nuestra historia de vida, de qué tipo de familia venimos, nuestra educación, nuestra cultura, nuestra religión, todo esto nos permitirá juzgar como bueno o malo, bonito o feo apropiado inapropiado, conveniente o inconveniente.
Es importante reconocer que nuestra forma de ver la vida es el producto de todo lo que llevamos dentro, es sólo una percepción y puede o no ser muy certera.
Un ejemplo claro es la percepción que tenemos de los extremos, como riqueza o pobreza, reproducir una escena en la que vemos a una mujer muy bien arreglada, impecablemente vestida bajarse de un auto lujoso con zapatos tan nuevos que pareciera que nunca antes habían tocado el piso, puede generar en diferentes personas distintos tipos de pensamientos.
Entonces unos dirán ¡Guao...qué hermosa, todo le queda bien! otros…si están acostumbrados a trabajar y son de la creencia que "la vida es dura" o "me tocó ser clavo y no martillo", podrán pensar: “seguro esa mujer ni un plato lava en su casa, así quién no va a estar impecable, seguro se casó con un viejo millonario”, inclusive habrá otros que posiblemente piensen “¿qué habrá hecho esa mujer para tener todo lo que tiene, ese estilo de vida tan glamoroso?”.
En fin…nuestro diálogo interno nos define.
En casi todos los casos el diálogo interno nos convierte en lo que exteriorizamos, una persona agradable con quien todo el mundo quiere hablar y saber su opinión o tal vez el amargado de la oficina al que seguro nadie le informa de la salida del fin de semana a la playa, al bar o al cine o quizás esa persona que trabaja mucho, sonríe poco y se aleja del contacto físico del mundo exterior por estar frente a la computadora, la tableta, el teléfono y que sabe de todo pero no invierte mucho tiempo en el contacto humano.
Somos una combinación de experiencias, programaciones mentales, percepciones finamente controladas (muchas veces por otros) y prejuicios sobre lo que se espera que seamos en la vida.
Y ahora...¿Qué hacemos con todo esto?
Una vez que por fin comprendemos, entendemos e internalizamos que a lo largo de los años hemos dejado de escuchar la voz propia, el diálogo del niño interno, del alma pura, eso que verdaderamente somos, estamos a un paso de la liberación, pues el segundo paso es la elección consciente de pensamientos (elijo alejar la voz de la autocrítica, o de la crítica desmesurada del mundo exterior) y empiezo a llenarme de la sutileza del trato amable, del buenos días a mí mismo, del gracias, del tómate tu tiempo y respira, de tomar del paisaje aquello que me haga feliz y sentir de verdad el agua que cae y me limpia cuando me baño, de tomar unos minutos extra para saborear el almuerzo pensando en el almuerzo y estando presente en el almuerzo en cuerpo y mente.
No hay mayor libertad que la que nos permitimos tener, aquí en nuestra mente nos damos permiso de ser felices y de abrir las puertas a todas las maravillas que el camino tienen para nosotros.
¡Pues bien! hemos llegado al final de este post reflexivo, no sin antes dejarle las siguientes preguntas: ¿cada cuanto tanto escuchas tu voz interior? ¿Cómo es ese dialogo? ¿Qué clase de emociones generas con tu voz interior?, esperamos que el tema haya sido de tu agrado y los invitamos a un próximo encuentro de reflexión.
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