Ayer martes en la tarde, no era un martes cualquiera, cualquier otro día como ese estaría a esa hora trabajando, pero la verdad es que me estaba quedando dormida frente a mi computadora, pensando que contenido subir a steemit para no pensar mucho en la angustia que cargo encima con todo este tema de cambios fiscales, reconversión monetaria y afines.
EL sueño era imperante, y como una señal se me sacudió la silla, me despabile, sujete con las dos manos los apoya brazos confundida y mi esposo me dijo con voz alterada:
¡Está temblando!
No había terminado de decirlo cuando brinqué, abandone la habitación, atravesé la sala, abrí la reja y me puse en lo que yo supuse era a salvo; la acera.
Pude desde afuera y ya con la calma que me provocaba pensar que yo estaba en buen resguardo, observar lo que pasaba a mi al rededor. Una de mis cuñadas estaba en la segunda planta gritando una y otra vez creo yo a razón de informar y salvar a la comunidad:
¡Está temblando! !Está temblando!
Yo desde afuera le decía, baja y grita desde aquí afuera.
Mi segunda cuñada es más emotiva, y vió que se caería el televisor y decidió sacrificarse por el, lo abrazo aferrándose como quien ve el último kilo de arroz en un anaquel en un apocalipisis rojo, mientras el suelo y el mueble donde reposaba el aparato se sacudía, e inmóvil lloraba, supongo que por la posibilidad de dejar a su hija huérfana pero con televisor para reproducir el Netflix cómodamente.
...entre millones de corazones
que palpitan con fuerza
y hacen que la tierra tiembla
gente que esta cansada...