En la Alquimia interna no existen remedios valederos ni aspirinas.
Si existe el dolor, éste siempre volverá. Intentar pasar esto por alto se puede traducir en escapismo o en locura. Algo así como proyectarse hacia afuera tratando de buscar la madre o el padre que nunca tuviste, la relación perfecta que nunca alcanzaste, etc. Y de esta manera tratar de resolver el mar de situaciones internas. Además de estar cediendo el poder de tu transformación a otros semejantes.
Estas no son más que jugadas del ego y del niño interior. Más sin embargo la verdadera transformación es aquella que se origina desde adentro, desde tu mundo interno, mediante su propia transformación, a través de su alquimia.
Una vez que comprendes el proceso, a su tiempo, la magia comienza y los metales se funden.