En cada recuerdo, está presente el amor que se niega a desaparecer, creo que no estamos libres de esos amores buenos o malos. Claro, que sabemos de esos amores, porque nos ha tocado vivirlos.
Si bien es cierto, hay amores que no se olvidan, también es cierto que no es recomendable vivir apegado al pasado, a un recuerdo, si eso no funcionó, decir adios, vivir el duelo, dando por finalizado ese capítulo. Lo positivo o negativo del amor lo agregamos a la experiencia.
Vivir aferrados a amores imposibles, trae dolorosos sufrimientos y penas, amarguras en el carácter, los recuerdos inquietan el alma y perturban el corazón, no podemos permitir que el pasado invada el presente, y el futuro se sienta contaminado por esos recuerdos, lo válido sería enrumbar la vida hacia otro camino en busca de la felicidad.
Tampoco hay excusas para quedarse estancado en ese pasado, escudriñando entre los pensamientos con insistencia en lo que pudo ser ese amor.
Es conveniente, apartar esos sufrimientos y darle paso a otras oportunidades, es decir, abrir las puertas del corazón a otro amor para curar las heridas.
TIEMPO Y DISTANCIA, DOS ELEMENTOS QUE SE CONJUGAN PARA QUE ESOS AMORES QUE NOS MARCAN QUEDEN COMO UN RECUERDO.