Todo padre está atento a su hijo, en ocasiones vigila su sueño, justo es el momento para darse cuenta que su hijo duerme con la boca abierta, y por supuesto, respira por la boca. Cabe destacar, que la respiración es una función vital que debe hacerse por la nariz, pero cuando la nariz no hace su función, se respira por la boca.
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La respiración bucal está asociada a otros trastornos de salud como:
- Tos seca o nocturna.
- Sinusitis.
- Otitis.
- Dientes incisivos hacia adelante.
- Paladar estrecho y hundido.
- Ronquidos.
- Malas posturas para dormir.
- Resfriados.
- Tabique nasal desviado.
- La succión del pulgar o de objetos.
- El uso prolongado del chupete (chupón) o biberón.
- Las amígdalas o las adenoides demasiado grandes.
Cómo afecta al niño:
- A medida que el niño crece y el problema no es atacado, produce un desarrollo anómalo de la cara y de los dientes.
- Al respirar por la boca, no se filtra el aire, trae como consecuencias infecciones en la vías respiratorias.
- Alergias.
- Puede afectar los oídos.
- Despertar frecuente con síntomas de ahogo.
- Como la boca tiene bacterias, éstas pueden ocasionar infecciones en otras parte del cuerpo.
- Al dormir con la boca abierta se le seca la saliva.
- Voz gangosa.
- Abundante moco.
- Labios agrietados.
- Mal desarrollo de los dientes.
- Deformaciones del paladar.
- El lactante no puede ser amamantado por largo tiempo, se interrumpe con frecuencia para respirar por la boca, afectando su nutrición.
- Ojos cansados y ojeras.
- Mandíbula caída.
- Alteraciones del habla.
A la respiración bucal hay que buscarle el origen puntual, se puede dar el caso que por una gripe el niño le impida respirar por la nariz, pasada la enfermedad se recupera la respiración normal. Pero si persiste la incapacidad con el tiempo es hora de atacar ésta dificultad con especialistas que incluye el pediatra, refiriendo al niño al otorrinolaringólogo, fonoaudiólogo, odontólogo para sus respectivos estudios.