Siempre llega ese momento, que no necesariamente necesita de una edad sino de la cantidad de cosas que has vivido, donde aprendemos que algunos conceptos que nos explicaron a lo largo de nuestra crianza no significan para nosotros exactamente lo mismo que escuchamos.
En ese instante entendemos que hay sentimientos o valores que por muy serios, pofundos y simbólicos que parezcan son más satirizables de lo que uno se imagina. Por supuesto esto es motivado por lo ridículo que pueda sentirse una situacion demasiado mala o demasiado buena.
Imagen
Por eso, cuando me di cuenta de la forma en cómo se pueden definir esos términos cuando te estrellas con la realidad de su definición, decidí compartir poco a poco los resultados de esta reflexión;
Sueño
Sensación de incapacidad de realizar cualquier actividad que incrementa directamente proporcional a la distancia que te separa de una cama e inversamente proporcional al porcentaje de probabilidad de tener oportunidad de dormir.
Hambre
Necesidad de ingerir alimentos totalmente fuera de tu alcance porque no tienes dinero para adquirirlos o porque te provocaron a las 2 de la madrugada.
Prisa
Justificacion para atropellar y tratar mal a todas las personas que se atraviesan en tu camino en un determinado momento.
Compromiso
Motivación para salvar una relacion de la que ya publicaste 1000 fotos y no quieres tener que borrar o dar explicaciones a los conocidos.
Fidelidad
Incapacidad para conquistar a otro ser humano/animal/objeto de tu preferencia sexual, apartando el que ya tienes.
Salud
Suerte de no contagiarte el virus que le cayó a todo tu circulo social.
Vacío
Sentimiento de desolación que perdura mientras encuentras otra serie para enviciarte u otra pareja para revolcarte.
Rencor
Merecido que tiene hasta el que no te presto el sacapuntas hace 20 años en el colegio.
Odio
Sentimiento de repudio hacia una persona o situación, historicamente marginado por integrantes de religiones, fanáticos moralistas hasta que sufren el daño a alguno de ellos.
Por favor no se lo tomen todo tan a pecho y tan serio, que ni siquiera yo lo soy