En la ciudad capital de Venezuela pueden encontrarse algunos personajes icónicos que llaman la atención por salir de lo convencional hasta convertirse en leyendas urbanas sobre las cuales se tejen cualquier cantidad de suposiciones acerca del origen de sus particularidades. Algunos prejuiciosos los llaman locos, pero en realidad son artistas incomprendidos del arte urbano, ávidos de atención que con su ingenio buscan destacarse del resto y marcar diferencias notorias.
Hoy conoceremos a dos caraqueños que comparten un extraño gusto por las muñecas desmembradas, han encontrado en el coleccionismo su mayor motivación y un estilo de vida excéntrico.
El camión de las muñecas.
El señor José Poleo de 64 años es un conductor de camión, presta servicios de transporte de materiales de albañilería en Caracas desde hace muchos años, un día transitando por el oeste de la ciudad encontró en el piso una muñeca abandonada, la recogió y la colgó en la parte delantera de su camión, le gustó como se veía, le pareció original y siguió agregando muñecas rotas a su camión. Desde entonces han pasado 14 años y combina este extraño coleccionismo con su oficio de transportista.
Nunca se ha dedicado a contarlas pero asume que el número asciende a las 200 unidades, la mayoría de las muñecas fueron desechadas por sus dueños originales y no se encuentran completas, le faltan las extremidades o la cabeza, pero esto a él no le molesta, las cuelga en su camión de cualquier forma.
El camión de las muñecas como es conocido popularmente tiene un aspecto mórbido y tenebroso, leyendas se comentan sobre él y su conductor es catalogado como satánico. Pero en realidad el señor José se define como un hombre familiar y trabajador que le gusta llamar la atención. Cuando su vehículo transita todos voltean a mirar, causando curiosidad en los adultos y terror en los niños.
Muchos prejuiciosos lo llaman loco, él se divierte con la idea y disfruta ser reconocido por su particular camión, dice que las muñecas han traído suerte a su vida y acepta donaciones, las personas que quieran deshacerse de algunos juguetes viejos pueden contactarlo en la Parroquia 23 de enero para contribuir con su aterradora colección.
El balcón de las muñecas.
En el centro de Caracas, esquina “El muerto” de la parroquia Santa Rosalía, se encuentra una casa cuyo balcón es realmente terrorífico, cientos de cabezas de muñecas cuelgan sobre él, sin ojos y sucias, es imposible no mirarlas, causan pánico en quienes por primea vez ven algo así.
Pero no hay nada que temer, se trata de la casa del artista plástico, pintor y coleccionista Etanís González de 62 años de edad que ha convertido su hogar en una especie de galería de arte con múltiples composiciones, relojes, espejos, monedas, maniquíes y muñecas, con estos objetos ha realizado piezas de arte moderno y urbano, se autodenomina como un coleccionista compulsivo y su trabajo en el arte es reconocido nacional e internacionalmente.
Ambos ciudadanos son personas totalmente diferentes que coinciden en una pasión en común por el coleccionismo de muñecas desmembradas, han dedicado su vida a esta afición, donde han encontrado un estilo de vida único e irreverente que los define. Son artistas incomprendidos en una sociedad donde es más fácil juzgar que entender, con historias fascinante que le dan un toque de misterio a esta encloquecida ciudad.
La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca. Heinrich Heine.