Desde que regrese de Turquía, no puedo parar de pensar en el pastel de zanahoria. Ese pastel cambio mi vida. Era lo más rico que probé hasta el día de hoy. No pienses que lo digo solamente para decir, era de verdad muy muy rico y teniendo en cuenta que soy picky para los dulces… Ese valió la pena!
Esa es la razón principal porque decidí intentar hornearlo mi misma. Y que salió? Salió la belleza más grande del mundo.
Pura riqueza hecha de amor profundo, cachecito de nueces y pasas.
Y Rico es la palabra muy chica…