¡Hola a todos! Hace unos días realicé un paseo familiar con mis abuelos, mi mamá y mi hermana. La pasamos muy bien, compartimos y vimos los carnavales juntos. Viendo a mi mamá compartir y divertirse con mi abuelo se me hizo muy emotivo porque él es su padrastro, él siempre la ha tratado como su hija y nos visita. Además es un gran abuelo y siempre ha estado para sus nietos. A pesar de que no somos de sangre, pero somos mejor que eso porque somos familiares de corazón.
De niña supe que tenía un abuelo biológico con el cual he tenido trato. Pero no es lo mismo cuando nos tratan con cariño que cuando no, el afecto es algo que no se obliga, sino que se crea y construye genuinamente. Tener un vínculo sanguíneo no nos hace buenos padres, hijos, abuelos, nietos o sobrinos.
Cuando pienso en los hombres o mujeres que toman la decisión de vincularse emocionalmente con una mujer o hombre con hijos y convertirse en padrastro es un gran reto, solo hay que pensarlo, convertirnos en padre de niños que no conocemos además de irnos incluyendo en la familia sus costumbres y pasatiempo es un gran reto, que podría parecer abrumador. Todo esto no se logra fácilmente sino requiere de tiempo, esfuerzo y mucha paciencia, pero muchas veces valen la pena.
Tener un padrastro o madrastra que nos quiera de verdad es alguien que nos cuida y está presente en los momentos más importantes en la vida, ya sean de logros o momentos difíciles. Nos ven crecer y formar nuestra propia familia y nos consideran como su hijo. Esto me parece muy lindo.
Siempre he tenido presente que padre o madre no es el que engendra sino el que cuida y ese sentimiento de amor genuino que solo aquellos que han tenido la dicha de cuidar aún hijo lo sabrán, he conocido a muchos hombres y mujeres que han decidido tomar ese reto ya sea de padrastros o de adoptar a un niño ya con hijos biológicos y ver ese amor tan lindo que no se nota la diferencia entre hijos biológicos y los que no.
Hay mujeres que han adoptado sobrinos o niños que se les presenta la oportunidad sorpresiva de convertirse en madres, y así poder verlos crecer y escuchar “un mamá” o un “gracias por estar en mi vida”. Tuve una compañera que ayudó a criar a su sobrina, ya que su mamá la abandonó a los pocos meses de vida y ella, junto a su mamá y su hermano, la criaron. Ya está grande y creo que ahorita está ejerciendo con lo que estudio y ella llama mamá a mi compañera, ya que la cuido desde bebe y la considera su mama.
¡Por eso pienso que las personas que toman o se les presentan esas oportunidades de convertirse en padres y querer y cuidar a un niño como suyo son personas admirables, ya que son capaces de cumplir un rol tan difícil como el de ser padres!
Espero que les haya gustado este articulo! bye bye
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