Los seres humanos por naturaleza somos seres sociales y afectivos que buscan fortalecer lazos de afecto con otras personas. Pero... ¿Qué pasaría si esa persona no nos quiere? ¿Y si nuestro pensamiento es que esa persona sienta lo mismo que nosotros?
Entonces llegamos a la incógnita: ¿Se puede obligar a alguien a que nos ame? La respuesta es no, no puedes obligar a una persona a asentir lo que no quieren, esto también aplica a los padres. El rol de los padres es cuidarnos y querernos, sin embargo, si ellos no quieren y no sienten afecto por nosotros, por más que queramos cambiar las cosas, no lograremos hacerlo, ese rol de padre está estandarizado, algunos padres rechazan a sus hijos y el único vínculo que los une es la sangre.
Los padres son los pilares de los niños y es duro para algunos de ellos ver como otros niños son amados y ellos no. Es normal para un hijo querer que sus padres estén para ellos cuando los necesiten; que nunca hirieran sus sentimientos; querer tener esa figura de padre perfecto, pero nada es perfecto y los padres no se eligen al igual que los hijos.
Que sean padres e hijos no significa que deban quererse porque ese es un sentimiento que se construye, que se forma y que fácilmente se rompe, aunque algunas veces tienen solución, otras veces no.
No solo en los seres humanos sucede esto, sino que también hay animales que rechazan a sus crías y no quieren cumplir con su rol de padre. En ese caso se buscará una madre sustituta que lo cuide y le de el amor que necesita, ya que padre no es solo de sangre sino también de corazón.
No podemos obligar a alguien a que nos quiera, eso es tóxico y agobiante para la otra persona, sé que puede ser difícil para algunos, pero tenemos que dejarlos ir, porque aunque lo quieras con todo tu ser, tu amor no es correspondido.
Muchas veces llegamos a pensar que las cosas tienen que salir como queremos, pero esa es nuestra perspectiva, tal vez la otra persona no lo ve de ese modo.
Algunas personas si no son amadas intentan forzarlo de muchas formas, pero en algún momento se tienen que dar cuenta de que no existe una solución, y que no solo se está haciendo daño psicológicamente a él mismo, sino que a la otra persona también.
Cuando buscan desesperadamente ese amor, se pierden a sí mismo en un abismo. Ellos tienen que parar y darse cuenta de que aunque quieran a la otra persona, esa relación soñada no es posible. Tienen que tomarse un tiempo para sanar las heridas y recuperar esa confianza perdida, creer en ellos y sobre todo amarse a sí mismos.
Que un amor no sea correspondido no significa que no se pueda seguir con una vida normal, a algunos les cuesta más que a otros, pero se tiene que sanar el alma y limpiarla de rencores, porque el rencor se come el alma y seguir con ese sentimiento puede perjudicar la vida.
Todos tenemos diferentes realidades, vidas y situaciones, algunas llegan a ser mucho peores qué la de otros, sin embargo, eso no deber ser impedimento para tratar de vivir de la manera más sana.
Es un camino largo de recuperación, de empoderamiento y de recubrimiento, porque muchas veces por estar pensando en otro, se olvidan de viejos talentos, pero esa es una buena oportunidad para retomarlos e incluso para descubrir uno nuevo.
No necesitamos a nadie para ser feliz, solo nos necesitamos a nosotros mismo, eso no implica narcisismo, sino un amor propio sano.
Y a pesar de las malas experiencias, no significa que no debas estar a disposición de amar otra vez, hay que dar oportunidades, no hay que estandarizar a todas las personas.
Espero que les haya gustado este artículo. ¡Bye, Bye!