Si, definitivamente eso hace la fotografía.
No todos los días son iguales, hay días soleados y días de lluvia.
Hay días de infinitos recuerdos que dan una caricia al irremediable tiempo.
Las fotografías son momentos congelados que a la vista nos hace entender que, ese presente sucedió y valió la pena, y plasmarlo es como si pudieses atraparlo.
Me llegan estos recuerdos y quiero compartirlos.
Una de mis tantas sobrinas Miranda y yo, hace ya 12 años.
Ella vivía en la isla de Margarita, Estado Nueva Esparta, Venezuela. Se fue del país, ya tengo un año que no la veo. Ella adoraba su isla, su patria, y era muy unida con mi hija. Sé que un día que desconozco la volveré a abrazar. Es la sobrina más despistada de mi árbol genealógico.
Aquí mi hija Natasha cuando estaba pequeña, pues ya tiene en la actualidad 18 años. Si, el tiempo pasa. Creo esto fue un mes de diciembre de alrededor de 11 años. Su infancia ya no existe, pero mantiene esa frescura y espontaneidad.
Esa infancia, es como tener una pequeña vida prestada, que como oruga, un día ya siendo mariposa debes dejarla volar.
CAROLINA IDROGO
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