Los delfines a diferencia de otros animales, tienen sus relaciones sexuales con las hembras por placer y no solo para reproducirse; algunos de ellos suelen coquetear con la hembra que han visualizado para tener sexo, llegando a “entregarle” objetos como ramas o hierbas al juguetear con ella.
Comienzan su vida sexual a una edad joven, incluso cuando aún no han alcanzado la madurez sexual. Cuando sostiene relaciones el macho frota su vientre con la hembra, colocándose frente a ella y el acto sexual dura muy poco tiempo.
Son cetáceos que practican la promiscuidad, la hembra acostumbra aparearse con dos o tres machos cuando su fertilidad alcanza el nivel más alto; pudiendo identificar el macho más apto para la fecundación y podemos decir que su cuerpo elegirá el mejor esperma para poder procrear.
El aparato genital de la hembra, está conformado por una vagina que esta adecuada naturalmente para que al entrar la esperma deba atravesar dobleces y pliegues para que pueda fecundar al ovulo. Al igual que debe acoplarse correctamente con el macho, al realizar la relación sexual, para evitar que el agua del mar llegue al útero y así acabe con el esperma.
Igualmente podemos hacer mención, que algunos delfines machos al estar en celo pueden ser agresivos con las personas o con los de su misma especie.