Huye, te hago daño.
Huye de esta tormenta versión humana. Versión odiada por mis hermanos.
¡Huye! Acaso, ¿te gusta el sufrimiento?
Mis palabras y lágrimas te provocan todo esto, solo huye.
No preguntes más.
Si, te hago sufrir y lo sabes. Tus lágrimas al anochecer bajo la luna lo demuestran.
Huye, porque me iré y sé que aún así seguiremos sufriendo.