Nací en Caracas, y por asuntos de familia me ha tocado vivir en un palpitante barrio caraqueño, en un sencillo pueblo trujillano, en la espléndida ciudad de Mérida (Andes venezolanos) y ahora en la crepuscular Barquisimeto, donde actualmente doy clases en la universidad y APRENDO (leíste bien) de mis estudiantes. Y para llenarme de dudas y más preguntas estoy terminando un doctorado en Historia, no para que me digan “doctor”, sino para cruzar mis pensamientos con los de otros, tanto en el aula como en los libros. Es ese cruce de pueblos, sabores, culturas y miradas, lo que me ha impedido responder con rapidez a la pregunta usual que hacen al conocerme: “¿Tú, de dónde eres?”, pues siempre he de dar explicaciones. Esa hibridación también me ha enseñado a amar a este suelo por sobre todas las cosas, a exaltarlo, cuidarlo y defenderlo. También, gracias a tantos acentos y pensares, conversando con un sabio campesino o con un egocéntrico intelectual, aprendí a estremecerme con una obra de arte y a indignarme con lo injusto. Todo ese cúmulo sirve para hacer una reflexión más acabada: Somos ignorantes de lo obvio y buscamos a garrotazos lo que tenemos al frente, la felicidad que está en nosotros y la belleza que está en las cosas más sencillas.
Hablaré aquí contigo, en este pedacito de Steemit, sobre Arte, Cultura e Historia en el mundo entero, pero sobre todo de nuestra Latinoamérica y Venezuela, así como otros temas de nuestra actualidad. No me propongo hacerlo sentado en el sillón rígido y aburridísimo del intelectual que sólo se dirige a “iniciados”, vale decir a los tres “pelagatos” que aparentan entender de estos temas. Pero tampoco lo haré como si estuviese en un programa televisivo banal, haciendo del arte y la cultura un “espectáculo” para el vacío entretenimiento, “estupidizando” su trascendencia hasta convertirla en farándula, moda y otras majaderías que destruyen el valor de las obras, en una gafedad en la que nadie entiende pero todos juzgan. Ambos extremos, tanto el del ultraintelectual aburrido como el del trivial farandulero, se tocan en la nula comprensión del arte, en la confusión sobre estos asuntos y en asumir que las artes, la historia y la cultura son temas para “cierta gente” y que “no tiene nada que ver conmigo”.
Te adelanto que "no hay discurso inocente" como advertía Umberto Eco, es decir que tu y yo exploraremos, reflexionaremos y asumiremos estos temas desde una perspectiva descolonizada, contrahegemónica y distinta para nuestras artes, abrumadas por la copia, las modas, la imitación y la despersonalización. Si no estás familiarizado con lo que digo, quedas invitado a acompañarme y descubrir que el arte es mucho más de lo que se suele decir y la cultura está en todas partes modelando todo lo que hacemos, todo lo que somos y aspiramos alcanzar. A diferencia de otros discursos, aquí no habrá engaños para hablarte de un "arte universal" sino para entendernos en nuestras fabulosas contradicciones. Es decir, desmontaré algunas premisas falsas, varias concepciones erradas y así entenderás con mayor claridad este mundo fascinante.
Por eso quiero seducirte, invitarte, llamarte a acompañarme con tus comentarios, pero sobre todo con dedicar unos minutos a leer, pensar y sentir, que es también una forma de aprender. No habrá aquí escritos para “enseñar” Historia del Arte, en un sentido academicista, pero tampoco para banalizar las creaciones artísticas y los productos de la cultura, redundando en lo superficial. Más bien aprenderemos juntos, con tus aportes y comentarios, analizaremos cruzando realidades y reflexionando de un modo fresco pero claro y directo, a veces con ironía y humor, otras con melancolía y angustia. Porque el arte y la cultura pueden ser algo muy serio como para dejarlos en manos de los artistas o algo muy fresco como para dejárselo a los investigadores. Quiero contar tan sólo con tu curiosidad en estos temas, para que te acerques a reflexionar desde el SENTIR, rescatar la sensibilidad atestada de lo cotidiano, defender la alegría, como dijo Benedetti. No quiero hacer de este modesto espacio en Steemit un blog para expertos, pero tampoco para legitimar frivolidades sin sentido, sino retomar el derecho que tenemos como Humanidad a sentir placer con nuestras creaciones, a reconocernos como culturas diversas, hermosamente heterogéneas y fascinantemente complejas.
Transitemos juntos por Latinoamérica en sus artes, en su Cultura e Historia. Conozcámonos para querernos más.
¡Ah! Por cierto, casi olvidaba presentarme. Me llamo César Araujo Torres y acompaño a esta breve presentación con el inmenso maestro Armando Reverón, en uno de sus paisajes realizado en 1938 (colección FMN-GAN), de otro paisaje, en este caso del Puerto de La Guaira, de Pedro Ángel González y del extraordinario pintor trujillano Salvador Valero, con algo de humor en su obra: Las Murmuradoras que regresan de misa. Todas estas imágenes son cortesía de mis amigos del sitio web Wikihistoria del Arte Venezolano, muy recomendado. Nos veremos...