Un día diferente con grandes sorpresas que resultarían en una diversión intensa de varias horas. Al buscar un sitio para disfrutar subimos al Ávila en teleférico, Al llegar, observamos que había una serie de presentaciones de teatros de calle.
El Teatro de Calle definitivamente no tiene límites, es como la imaginación, una fuente inagotable de obras de arte que van desde la más chistosa comedia hasta la más cruel tragedia.
Es impresionante pensar como del teatro tradicional que conocemos con grandes escenarios, luces, vestuario, música entre otros se pase al teatro de tan solo una maleta.
Maleta que lleva un sin fin de sorpresas dependiendo del tipo de obra que va a montar el artista (la simplificación al máximo), desde una cuerda para delimitar el espacio, pasando por: pitos, pelotas, cámaras, sacos, trajes, cintas, cartas, sombreros, equipos de sonido, etcétera.
Payasos
Algunos artistas que montan obras vestidos de payasos, para llamar la atención de los más chicos, sacando de un sombrero desde una pelota hasta un conejo vivo (que no se si lo llevan en la maleta) dejando a los pequeños y a los no tanto, con la boca abierta.
Malabaristas
Luego los malabaristas que hacen alarde del equilibrio al subirse arriba de unas tablas que están sobre cilindros y más tablas y más cilindros. Una vez arriba manteniendo el equilibrio toman cuchillos y pelotas que van lanzando al aire mostrando una destreza impresionante.
Chaplin
Finalmente, llega Chaplin que hace del espacio un lugar de película, donde incorpora a la gente del público como actores y se involucran tanto que si los vieran en la Academia, seguro se ganan le premio del Oscar al Mejor Actor y Actriz
Lo único común entre todos aparte de la maleta, es la capacidad que tienen en atrapar la atención del público en pocos segundos y el cambio del gran escenario al cemento de la calle. Esas son las Maravillas del Teatro de Calle.
Texto, fotos y edición originales de 
Apoyemos el trabajo de
como Witness en esta página:
https://steemit.com/~witnesses