Cuéntame tú que has ido, ¿con qué ojos se abrazan las quimeras? ¿cómo se deja lo propio para ir tras la promesa? Dime más o menos... ¿cómo cuándo volverás?, ¿Y si no te vuelvo a ver? ¿Acaso estas son las naturales muertes de las que hablaron? Un año, dos, quizás tres, quizás siempre y yo nunca. Me hiere tu destierro y no te has ido. Son punzadas imaginarias en el sinsabor que acecha. Y aquí nunca pasa nada.