Saludos, amigos de Steemit, comparto esta reflexión para saber qué piensan al respecto.
Yo opino que el hombre es bueno, que está lleno de bondad a más no poder. Pese a que muchos me lleven la contraria mi posición es esa. Tengo muchos ejemplos pero hoy voy a poner este nada más y juzguen ustedes si tengo o no razón.
Cada fin de semana a veces desde el día miércoles hasta el domingo un grupo de buenos ciudadanos se van con sus vehículos y se estacionan por la calle donde vivo. Son muchos carros de buenos samaritanos que sacrifican su sueño por darnos gusto a todos los vecinos que por aquí vivimos. Qué bueno que la calle es ancha para que quepan todos.
Me da algo de pesar con los que no tienen con quien dejar a sus hijitos y se los traen con ellos, los pobres niños se les duermen de cansancio y ellos los dejan en los asientos mientras siguen entusiasmados compartiendo su “música” con nosotros.
Dígame usted, si yo que no tengo vehículo, ni salgo nunca de noche, ¿de qué manera participaría de este mundo de espectáculo tan diverso?, es como si me trajeran a la casa el ambiente musical de cinco discotecas juntas. Todas sonando al mayor decibel posible, solo por dar a los vecinos este tipo de regalo. Eso no tiene nombre.
A mí que no me dejaban ir mis padres a esos lugares en mi juventud, que me despierten con esa serenata insólita es un privilegio.
Yo intento ser complaciente con ellos, ya que no tienen tiempo de brindarme las melodías completas sino por pedacitos, y todos juntos a la vez, hago el esfuerzo por tratar de entender a ver si luego puedo darles algún aplauso, y esta es la parte que se me complica un poco, porque mientras capto que de uno de los carros sale un “qué perra, qué perra, qué perra es mi amiga”, otro “a mí me gustan mayores” otro, “ella se pone caliente cuando escucha este perreo”, más allá grita Vitico que no quiere “pliqui pliqui”, no logro organizar en mi mente una melodía en particular, ni siquiera cómo reconocer quién es el dueño del vehículo donde suena tan hermosamente todo aquello. Qué incompetencia la mía.
A veces cabeceo y hasta creo que me duermo y me pierdo parte del espectáculo, anoche, por ejemplo, soñé algo insólito, no sé por qué, yo era un macarrón que chocaba con la olla mientras hervía, me desperté sobresaltada y era la alegre música que vibraba gentilmente en las paredes de mi cuarto.
Es posible que ustedes hayan vivido esto de cerca cuando han ido a la playa y pernoctan cerca de un malecón, a mí solo me falta que el salitre se me meta en los ojos, no, no, si no me quejo. Valoro el esfuerzo de estos muchachos que no descansan por darnos satisfacción a nosotros.
Yo he estado investigando un poco y esto lo llaman Botellón en otras partes del mundo, qué maravilla, lo que vamos copiando nada más que para darles gusto a la comunidad. Esta genialidad además genera cantidades inmensas de basura, ¡qué hermoso espectáculo! Todos los extraordinarios residuos humanos diseminados por doquier. Es como para lucirse y tomar las mejores fotografías y ¿que yo tenga esto al frente de mi casa?
En estos días me dio mucha vergüenza, porque me contó una vecina que una mujer estaba orinándose en la acera, ¡qué descuidada soy!, eran como las tres de la madrugada, ¿dónde iba esta pobre mujer a hacer sus necesidades si todos los vecinos escuchamos con las puertas cerradas?, deberíamos tener la consideración y por lo menos dejar algunas puertas abiertas para que ellos pasen y usen el baño. Es que la sociedad nos va corrompiendo y perdemos la sensibilidad humana.
Yo estoy recogiendo firmas para proponer a los organizadores de los premios Grammy un rubro donde se premie a los que hacen estas mezclas tan originales, porque estoy segura que esfuerzo tan grande no debería quedar sin por lo menos una estrella en el piso allá donde suelen ponerlas. Porque de verdad este tipo de espectáculo promueve el interés popular, dada la cantidad de gente que deja sus hogares y se expone a la inseguridad reinante y se viene a esta calle, no les da miedo, nada más por escuchar al Gran Diyeiiiii Yooooaaa Toomaa el Podeeeerrr. ¡Es lindo!
Mientras tanto yo seguiré aquí creándole mejores condiciones a mis entusiastas visitantes, para que no vayan a tener un percance porque hay algunos que por los pasos de baile que realizan se les cae la botella al suelo y tanto vidrio podría hacerle daño a alguien y eso sí sería lamentable.
Así que fíjese usted si serán buenos o no, yo por ejemplo me formé en una época de mucha desobediencia, escuchando canciones que incitaban a la insubordinación. Aquí les muestro esta de Jeanette, Soy Rebelde, obsérvese la agresividad y el enojo de la cantante y todo lo que se nos inyectó en nuestra manera de ser.
Fue una época de mucha ofensa y agresión al otro, si tiene niños cerca no permitan que escuchen este video, colóquese los audífonos, pero le advierto, joven, que puede herir su susceptibilidad.
Y el más rimbombante de los éxitos, que marcó la infancia nuestra y nos dejó la sensación de que todo lo que podamos lograr es posible que lo perdamos antes de tenerlo es esta que les muestro a continuación.
Por eso mi fortuna radica en poder disfrutar gratuitamente de tan maravilloso gesto colectivo de bondad. SIGAN ASI…