Pero somos conscientes de lo que sucede en nuestro cerebro cuando es necesario tomar una decisión?
En la toma de decisiones de hecho las diferentes áreas de nuestro cerebro realizan una actividad desenfrenada creando escenarios, hipótesis, imaginando situaciones o argumentando.
Las decisiones son en realidad el resultado final de un inmenso trabajo lleno de conexiones, impulsos eléctricos, reacciones químicas y energía. A pesar de todo este gran trabajo que sucede al tomar una decisión, todavía podemos equivocarnos y errar en la decisión.
Entonces como podemos tomar mejores decisiones?
En realidad, no hay una forma absoluta y válida para hacerlo, pero si pudiéramos definir una cierta estrategia para incrementar nuestro porcentaje de acierto en nuestras elecciones, sobre todo si son decisiones importantes que puedan influir en nuestras vidas.
Comenzando por obtener la mayor información posible necesaria para cada alternativa que entre en juego. Luego de ello, un punto realmente esencial es atribuirle un valor a cada una de las posibilidades y evaluar la(s) alternativa(s) que para nosotros maximiza(n) la ganancia y disminuyen los riesgos. Posteriormente, se toma la decisión de una alternativa y finalmente se comparan los resultados con las expectativas creadas inicialmente. A pesar de parecer en principio una estrategia sencilla, en realidad no lo es.
Para concluir quisiera agregar que un aspecto fundamental que hace que la decisión sea más eficaz es la flexibilidad, reconocer que muchas veces la opción mas ventajosa es de vez en cuando cambiante o diferente en función del contexto nos ayuda a mejorar nuestra elección y también reconocer que podemos equivocarnos y aprender de ello, nos ayudaría a perfeccionar nuestra propia estrategia.