No es fácil admitir ciertas cosas. Da igual el contexto o de qué estemos hablando o refiriéndose. Siempre que tenga algo que ver con admitir algo, tendrá inmediatamente una carga extra... Dicho esto, debo añadir que vengo bastante melancólica/nostálgica. He visto ciertas cosas, reescuchado algunas canciones, que todavía tienen poder emocional en mí. Puedo vivir sin que éstas cosas marquen una gigantesca diferencia en mí, pero tampoco puedo negar que hay cosas del pasado que aún hoy me hieren, me duelen.
Revivir memorias no es algo solamente mío. Tu, yo, tus amigos; tus hijos, tu amante o aquel novio/novia que alguna tuviste también lo hace. Es muy humano coquetear con los tiempos de hace año, con el pasado. Si miras hacía atrás, siempre serás más joven, más sano, más fuerte, probablemente más bello y definitivamente más esperanzado e idealists con el futuro... Yo he tenido un mes de marzo extremadamente demandante desde lo personal. En muchas medidas siento que soy un fracaso y mi mente me lleva a recordar a la adolescente que fui, a esa niña rebelde y con algo de arrogancia qué siempre existió dentro de mí...
Me genera conflicto que muchas cosas que he dejado atrás (positivas) ya no puedo volver a vivirlas o sentirlas. Principalmente porque tiene a seres humanos como parte de ese extraño sentimiento de pérdida y al mismo tiempo de anhelo... Lo sé, es confuso, lo sé. Sin embargos, el tiempo no "perdona" a absolutamente nadie. Todos somos pasajeros transitorios. Las piedras que conforman los caminos que nos vieron nacer, crecer y desarrollarnos son los mismos que algún día nos verán marchanos de este plano. Y como especie nos cuesta aceptar nuestra mortalidad, el hecho de aceptar que todo, absolutamente todo es efímero.
Nuestra comprensión humana, individual y materialista nos confunde. De forma honesta sentimos que haremos una diferencia, que somos uno con el Cosmos o que "el amor" lo puede todo. Y tristemente (de verdad enfatizo lo que quiero decir en esta pare) no es así. A fuerza de golpes y de pérdidas me volví bastante minimalist. No tiene porqué ser tu caso. Pero en el mío, terminar acabando de este lado de la vereda, es como mínimo, una completa sorpresa; y uno de los desafíos m a grandes del mí existencia. Escuchando "Come Clean" de Hilary Duff, después de armar un playlist demasiado emocional, me di cuenta que me gustaría abrazar a quien fue a los 14 años....
A esa niña que hallaba en el pop más simple y rosa posible un atisbo de esperanza. Nadie podría culparme por anhelar algo menos malo, menos real. Es curioso, ¿saben? Porque siempre pensé que mi adultez sería infinitamente mejor a esa adolescencia turbulenta qué supe sentir. Ahora, no me molestaría tener una charla extensa con esa niña confundida y enseñarle un par de lecciones. Es lindo el conflicto de querer y querer cosas. Es profundamente humano. Describe perfectamente nuestro naturaleza como individuos, y en mí caso, me devuelve a mi realidad: a escribirle a mi adolescente interna pero con la chispa mojada de mi adultez....