Me complace ser la persona por la que ella al voltear y buscar entre la multitud, siempre a a encontrar. Ser la causante de sus sonrisas nerviosas y de esos gestos de genuine alegría que veo cada vez que soy parte del público en las distintas competiciones de danza a las que asisto. Sé que nones fácil el camino de una madre soltera. Menos aún, de una que no le debe nada a nadie y que ha elegido que su hija tenga todo para ser feliz sin la carga del chantaje emocional.
Este post de hoy es quizás algo muy íntimo, personal. Pasional. Pero no porque no pueda ser más "fría", no. De hecho es surgió de una conversación que tuve con mi pareja. Él, a modo de confesión, me decía que si él estuviera en mis zapatos no sería capaz de ser tan miltifuncional para mi hija, como efectivamente yo lo soy. Él se refería a la asistencia a las competiciones de danza, a los viajes por carreteras los fines de semana y sobre todo al tremendo estrés que es conlleva.
Desde su perspectiva, un hobby no valía tanto el esfuerzo. Evidentemente, debo aclarar que su opinión no fue emitir con malas intenciones. Al contrario, quiso mostrarme admiración por las decisiones que yo, como madre, tomo en beneficio de los deseos y alegrías de mi hija. Así mismo, debo añadir que existe algo que los niños no comprenden bien y sí los adultos; y es que muchas veces los sueños se alcanzan si tienes a las personas adecuadas a tu lado. Personalmente, no sé si mi pequeña será una futura bailarina profesional o quizá termine siendo contadora. A su lado, ciertamente yo voy a estar...
Sin embargo, haber sostenido esta pequeña conversación con él me ayudó a tener en perspectivas el valor del sacrificio. Sábados, domingos, días de semana, dinero, mensualidades, comprar trajes, maquillaje, lentuelas, etc. Son algunas de las cosas que están detrás de cada rutina de baile de 8 minutos en los distintos escenarios. Para mí, no ha objetivo. Solo deseo que tenga una niñez espléndida y que jamás deba decir que "mi madre no estuvo para mí". He visto muchas veces, a demasiadas personas atravesar por cosas así, similares. Y hay una tristeza imposible de apagar en esos ojos.
Siempre recuerdo cómo se ven. Y me hecho una promesa a mí misma y a mi nena. No deseo ser una causa de dolor para mi pequeña. Al contrario, lo que intento es que reconozca en mí, su madre, una compañera de vida. Una figura de confianza y un pilar para todo. Desde lo bueno hasta lo que pudiera llegar a molestarme o decepcionarme... Me da igual el cansancio o lo que se supone que debería estar haciendo con mi tiempo. Decido ser algo irracional para amar y apoyar completamente a mi hija. Mi primer y más importante de amor e todos.