Hoy vengo a contarles algo muy interesante. Durante el nacimiento, algunas criaturas sufren deformaciones en su cráneo, lo que hace que después, en el colegio, les pongan apodos como “cabeza de huevo”. No, no era así como quería comenzar esta historia. Tenía muchas ideas, no me interesaba más una que otra, solo quería escribir algo antes de irme a dormir. Anoche pasé una mala noche. No dormí casi nada. Estuve preocupándome por nimiedades, con ganas de fumar, al fin me levanté y fumé. Temo que esta noche sea igual, estoy cansado, y me gustaría descansar. No he dicho que me gustaría morirme, aunque tal vez sí, pero por ahora solo me interesa descansar. Quiero decir, dormir. Pero no, acabo de entenderlo: cuando duermo, no descanso. Yo necesito descansar, descansar en serio. Descansar sería no querer a nadie, no saber hablar, descansar viene a ser como ser un perro callejero, una bolsa que juega con el viento, qué cansancio. Perdónenme, no soy capaz de seguir. De seguir escribiendo, digo, porque pues estoy muy cansado, por eso escribo así, como si en vez de morirme quisiera descansar. No me interesa ni siquiera saber por qué empecé así esta historia.