Pero no importa, porque tengo en una habitación de mi casa -en un cierto espacio armado- un lluvia, una catarata de gotitas con temperatura, las cuales me dan una limpieza de pensamiento intracorporal y de tierra corporal. Otorgame un espacio de reflexión y de alisado de la limpieza pielística. Parece como un espacio único de intimidad, un espacio donde ya no existe el afuera ni las personas, solo hay una nube grande de vapor y muchas gotas desparramadas que me dan para pensar y para recrearme.
Entonces, si no tengo con qué dar valor a la vida, puedo dar valor con una simple lluvia, con una simple acción de recomenzar mi suciedad, volverla a estado binario 0 y de ahí arrancar un nuevo comienzo de cositas que me hacen estar desalineado con la tierrita y bichitos del cuerpo.
Pero tiene siempre también algunas aristas a tener en cuenta. ¿Qué tanto debo consumir esa lluvia?¿Cómo hago para sacar los pensamientos que aquí en el vapor se gestaron? ¿De verdad esta limpieza llega hasta la existencia? ¿Se pueden limpiar las descorazonadas y las fatalidades del día a día? El jabón y el shampoo a veces dicen que sí (según el packaging de la cajita o envase). Pero a veces siento que la verdadera limpieza se nota cuando salís de esa habitación persona y te lanzás de ensuciarte, o mejor dicho a comprobar su limpieza; a ver cómo brilla entre tanta tierra o polvo o glitches de la existencia, ver cómo contrasta o cómo usas tu suciedad en 0 (y rogar que no llegue al 1).
Camino a recorrer, pureza a perseguir.
No había remedio contra su incapacidad para delimitar, y se bañó de más.
Podría decir que el espejo de tu limpieza es entonces el mundo, la calle, los piropos de tu cutis, de tu ropa, de lo que no se ve pero es lo que importa. O no.
Quizá la piel es lo de menos. Su pureza es lo de menos. La piel quizá no larga sentimientos, solo se puede barrer y limpiar con agüita, pero no muchos más.
¿Pero la piel del cerebro? ¿Y la piel de nuestras emociones? ¿La piel de nuestras palabras, se pueden limpiar o pulir o dejar limpitas, y con fragancia a baño, y evolución de cañerías y sistemas de agua para la ciudad? Al parecer no. O no hace falta agua en forma de calefón prendido y jabón del supermercado (porque le jabón hippie sí quizá haga algo). Y sobretodo porque hay personas que nunca se van a limpiar, porque no quieren y no pueden – y el no “quieren o pueden” ya larga otra escapadilla de textos que será venidera.
Podría decir que es necesario limpiar nuestros cerebros. Necesario darle un limpieza a nuestras emociones. Darles relief, descanso del día y sus componentes. Darles espacio para el agua y la reflexión. Pero consentido, todo deliberado, no reacción de miedo, no simplemente pasar el jabón y el cacho de agua y el calor y el vapor.
Brillar de limpia; sin remordimientos, brillar. No morir de no limpieza.
0 para tu oscuridad, para tu suciedad. 1 para tu luz.