Llevo un mes y casi 15 días fuera del país y no pensé que sería tan difícil. Normalmente cuando alguien emigra nos ponemos a ver las fotos que colocan en Instagram o Facebook y nos parece que salir de Venezuela es una maravilla y es el encuentro del paraíso perdido. Así lo sentía yo cuando llegué a Italia. Sin embargo, hace unos días, me explotó una crisis de ansiedad. Sí, por casi una semana estuve temblando y hasta vomitando por los ataques de pánico que me daban y que incluso a veces siento que debo controlar para que no me ataquen. Y lo que da más miedo de todo es que explotó ''de la nada''. Digo esto porque sinceramente los días anteriores me había sentido bien, estresada con los problemas que supone emigrar, pero bien.
Siempre, desde Caracas, juzgaba a aquellas personas que abandonaban el país y que sufrían de depresión o ansiedad afuera y debían regresarse. Me daba rabia porque pensaba que estaban desaprovechando una oportunidad casi única. Pido disculpas por haber pensado así porque no miré los pequeños detalles que forman el cuadro completo. En estos días de crisis he pensado varias veces en regresarme ya que tengo la fantasía que si estoy en ''casa'' mejoraré milagrosamente. Pero creo que todos podemos estar de acuerdo en que así no funciona la cosa.
Salir de Venezuela supone un duelo bastante fuerte. Si sales con mitad de tu familia o con toda, con tu pareja, con amigos o solo pasarás por un proceso de duelo que no puedes ni deberías ignorar. Lamentablemente a mi se me presentó en ataques bastante fuertes de pánico pero con suerte ya estoy cada día un poco mejor. Salir de tu zona de comfort, abandonar ''tus cositas'' - como yo lo digo - tu casa, tus mascotas, el poco de familia y amigos que te quedaban, dejar tus costumbres tradiciones por unas nuevas, pueden detonar diversas reacciones en uno dependiendo de cómo las manejes. Sólo les puedo decir que lo mejor que pueden hacer para ir superando los obstáculos es no ignorar las cosas que nos hacen sentir mal y saber manejarlas, sino, se pueden acumular y explotar en formas no agradables.
Para aquellos venezolanos que estén pasando un momento difícil, les prometo que mejorará. Un consejo que les puedo dar es mantener la mente ocupada, claro que esto no significa ignorar lo que nos pasa sino encontrar una forma sana para pensar. Es una lucha constante del día a día. Para aquellos venezolanos que no han emigrado y piensen como yo lo hacía hace unos meses, re-piensen y formulen de nuevo sus opiniones al respecto. Obviamente no todos pasamos por lo mismo y no todos reaccionamos a las mismas cosas del mismo modo. Como dicen, cada individuo lleva una lucha interna de la que no sabemos por eso debemos ser gentiles con todos.