
Ávila de los Caballeros es una de las ciudades más hermosas que pude visitar en el corto tiempo que viví en España, quedé enamorada sobre todo por sus formidables murallas medievales, un anillo fortificado intacto alrededor de la vieja ciudad. Si miramos a la ciudad desde un punto de vista hacia el oeste, Ávila se verá como algo sacado de un libro de cuentos de hadas o una película de fantasía.



La ciudad se desarrolló después de que ésta parte de España había sido reconquistada por los moros para que fuera un bastión contra el Califato. Durante los siguientes cientos de años, floreció y alcanzó su esplendor en la Edad de Oro del siglo XVI en España, cuando Torquemada fue enterrado aquí.



Las murallas de Ávila, catalogadas por la UNESCO como patrimonio de la humanidad, están consideradas entre las mejores defensas de las ciudades del mundo. Tienen un perímetro de 2,5 kilómetros y nunca tienen menos de tres metros de espesor, se remontan a los siglos 1100 y 1200 y forman parte de una estrategia de defensa para la ciudad. Incluso dentro de los muros, los palacios de Ávila fueron reforzados para repeler un ataque en caso de que los límites exteriores fueran violados.


Puerta de San Vicente
Hay nueve puertas de entrada fortificadas y las más espectaculares son la Puerta de San Vicente y la Puerta de Alcázar, para cuya construcción también se utilizaron piedras de antiguas riunas romanas y así el viaje en la historia se vuelve aún más emocionante. Entre estas dos puertas se encuentra la catedral que, por extraño que parezca, formaba parte de las líneas de defensa de la ciudad. Junto a la Puerta del Carmen, en el lado norte de la ciudad, hay una torre más delgada que vale la pena ver porque ahora se ha convertido en el área de anidación de las cigüeñas.




Iglesia de San Pedro Apóstol
La Plaza de Santa Teresa de Jesús y la iglesia de San Pedro Apostol son un claro ejemplo de arquitectura románica española y de una espectacular belleza



Catedral del Salvador
La Catedral del Salvador fue construida para ser como una catedral-fortaleza, siendo su ábside una de las torres de las murallas de la ciudad. Está rodeada por varias casas o palacios, el más importante: el Palacio de la Noche, el Palacio del Rey Infante y el Palacio de Valderrábanos, que fueron los responsables de la defensa de la Puerta de los Leales, también conocida como La Puerta del Peso de la Harina.



Subir a las murallas es relativamente económico, el ticket cuesta 10€ y puedes visitar los dos lados a los que tiene acceso el público, el más largo es de 1,3 km, el más corto 350 metros.


Sobre las murallas, la vista es impresionante, puedes observar toda la ciudad y más allá la vista se pierde entre los dorados de los valles y colinas, lejanas montañas que se mezclan con el incomparable azúl del cielo, Ávila es hermosa y las sensaciones que produce a la vista lo son aún más



No solo las Murallas, las Catedrales e Iglesias se llevan el mérito de hacer de Ávila una ciudad de ensueño, también el resto del lugar tiene su encanto, lo que más me llamó la atención es la limpieza de todas sus calles, sin "grafitis" en los muros que personalmente creo que están muy lejos de ser "arte" y afean la belleza de las ciudades.





Mis apreciados lectores hasta aquí llegó éste corto paseo por Ávila, les agradezco a todos por haberse detenido a leer mi post. Saludos!!
