"¿Cuándo nos escapamos?" —me dijo.
¿A dónde? —respondí como si nada.
No sé, a otro lugar lejos de aquí, solo tú y yo.
—Simplemente sonreí sin decir nada, cuando en verdad quería decir todo e irme de allí, muy lejos, en ese instante, junto a él.
✧
Ese día fue largo, recuerdo que a primer instante no lo reconocí, no tenía su gorra como de costumbre, estaba un poco lejos de mí y en realidad ni me esforcé por buscarlo, porque sabía que lo vería cuando todos nos reuniéramos—prefiero dejar todo al azar.
Y así fue.
El azar me hizo el favor. Se encargó perfectamente de pulir los instantes junto a él, hizo la tarea perfecta de hacer que se sentara junto a mí.
✧
De vez en cuando me miraba, y yo inusualmente dejaba de mirarlo. Compartíamos risas, chistes, porros y bebidas, todo era como si nada, y así lo era "nada", sin embargo había algo en su mirada que me transmitía todo, reflejaba intensas ganas de conocerme, de hurtarme y llevarme a otro lugar, de explorarnos mutuamente, de fugarnos de ese lugar e irnos lejos, su mirada con la mía eran dos imanes tratando de encontrarse.
Todo fluía como anteriormente dije, como si nada, hasta que mis planes "involuntarios" funcionaron, y se sentó a mi lado. Era el momento perfecto para atacar —estoy segura que eso pensamos los dos— tenía que encontrar alguna forma de hablar con él, de interactuar sin que se viera muy evidente y revelara mis silenciosas intenciones. Conversamos poco sobre cualquier cosa que se nos ocurrió al primer momento, dije que tenía sueño y como buen caballero me ofreció su hombro para apoyarme y estar un poco más cómoda, acepté, sin darme cuenta que el mismísimo demonio me estaba ofreciendo refugiarme en las puertas del infierno y yo como feliz cordero había aceptado. Dormimos un buen rato, posó su cabeza sobre la mía, y así entre sueños nos perdimos del mundo.
✧
La tarde pasó, llego la esperada madrugada, veníamos de regreso, y solo fue cuestión del proceso que volviste a terminar a mi lado sentado. Recuerdo que de fondo estaba alguna canción de tu playlist, que anteriormente habías ofrecido para que lo escuchemos todos, y yo por supuesto contenta de conocerte de algún modo.
Fue tu momento, y desde luego el mío.
Te saqué conversación a como pude, y sin prisa y esfuerzo respondiste lo correcto, gustabas acercarte, hablarme de cerquita y rozarme con tu barbita, luego unas cosquillitas. Te daba morbo provocarme, jugabas con mis instintos sin previo aviso, y yo en el primer lugar de la carrera omitía tus atajos, simplemente te ignoraba a punta de sonrisas y ahí fue donde surgió todo de prisa. Confesaste tu deseo de robarme un beso o tal vez dos, me ofreciste irnos de este mundo, escaparnos, visitar el infierno, irnos volando como hojas en plena brisa que adornaba la carretera de esa noche, y yo como maldad disfrazada de inocencia pura: sonreí.
●
●
●
✧Breve relato que me dejan las efímeras visitas al paraíso del infierno de sus ojos, completamente de mi autoría✧
" La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella." —Oscar Wilde