Hola queridos amigos de Hive especialmente a la comunidad de DClub saludos y bendiciones, en esta oportunidad les traigo esta reflexión, espero les guste.
Esta mañana me desperté a la 5.30 am y después de preparar mi café, me dispuse a realizar mis oraciones matutinas y escuchando un mensaje que me llego, via Whatsapp que decía que como sanamos nuestras heridas. Hay una canción que se titula así “Como se cura una herida”, que es muy hermosa a mí en particular me gusta mucho.
Es un poco difícil de pensar en perdonar cuando hay tanto dolor en nuestra alma, solo somos capaces de ofrecer lo que llevamos dentro guardado, odio, rencor, resentimiento y tristezas, y lo más tristes de todo esto es que son las personas más cercanas las que terminan pagando las consecuencias de nuestra falta de amor y perdón.
Nos convertimos en personas duras, necias y testarudas, sin reconocer que una herida es la que nos lleva a actuar de forma egoísta y solo perdonando y buscando de la gracia de Dios lograremos salir de ese abismo, que nos quita todo, nos quita la paz, alegría, serenidad, nos quita la vida pero sobre todo nos quita el poder disfrutar del amor de las personas que están allí dispuestos a ayudarte a sanar.
En Efesios 4:26-27. Dice. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo.
Tal como lo expresa este versículo podemos enojarnos como humanos que somos, y más aún si cundo quien nos lastiman es alguien a quien amamos, pero no debemos permitir que ese odio ese dolor se encasille en nuestro corazón, debemos de buscar de Dios que nos ayude a liberar esa carga que nos va alejando de su gracia y que nos quita todas las bendiciones que él ha preparado para nuestra vida.
Bueno ya me despido, deseando muchos éxitos y bendiciones, Pero antes les quiero decir. “Que solo aquel que perdona de verdad puede sentir el verdadero amor”, y recordemos que recogemos lo que recibimos, sembremos bien y dejemos todas nuestras cargas en manos de Dios y él se encargara de todo, solo confía y espera.
Bibliografia.
Hasta la próxima